El dogma de Mahoma, o cómo el edicto dio paso a la autocensura

Algunos hitos en la guerra cultural de fondo entre el laicismo y los preceptos del islam.

¿Cómo se relacionan el caso Rushdie y el actual debate sobre la sátira y lo políticamente correcto , a raíz de la portada de la revista Charlie Hebdo ? La disputa por la convivencia entre laicismo y religiosidad en la ciudad multicultural lleva años alentando batallas de fondo, como la prohibición del chador en las escuelas públicas o la presente discusión sobre lo “caricaturizable”. En verdad, hay una gran brecha de creación y sutileza entre una obra literaria que empuja las fronteras de lo fantástico y la simple parodia de un clérigo. Ahora bien, ¿desde cuándo es tan crucial subrayar esta distinción? La Breve historia del mundo , de H.G. Wells (1922), motivó protestas étnicas en lo que aún no era Londonistán.

Barroca y galopante, Los versos satánicos…es un sueño carnavalesco donde lo sagrado y lo profano quedan invertidos. En palabras del autor, tiene la “hiperabundancia satírica” propia de Rabelais – Pantagruel fue atacado por la Iglesia Católica. Pero en su cascada de referencias cuesta aislar la herejía. Toda la novela es desacralizante –también lo es del cristianismo. Sucede que en la tradición coránica, el hecho mismo de recrear a Mahoma fuera del dogma es blasfemia. Las referencias ofensivas aluden a los días en la Meca del profeta, llamado aquí Mahound. El autor reelabora unos capítulos, acaso apócrifos, expurgados del Corán estabilizado, en los cuales el profeta honra a deidades del panteón pagano. También resultó insultante el fragmento sobre un burdel ( La Cortina ) cuyas doce pupilas llevan los nombres de sus esposas. Mahound es uno de los muchos personajes –también hay unos peronistas que amenazan con asambleas–, en una mezcla de coloquialidad y arcaísmos propia de la novela postmoderna.

A diferencia de India, en Irán la novela no había sido prohibida. Pero los mullahs de Qum leyeron a Khomeini el fragmento que parodia a un imán chiflado en el exilio. En 1989 y tras la larga guerra con Irak, el régimen sufría una severa presión de los moderados, que buscaban acercar Irán a Occidente. De hecho, con la fatwa Khomeini buscó recobrar la iniciativa.

Sin embargo, también hay un dogma secular occidental, basado en la universalidad de los derechos humanos, entre ellos la libertad de expresión. Sintetizando lo que es un debate meridiano, las comunidades islámicas siguen dando lucha política al resistir la secularización. En Gran Bretaña, la obsoleta ley contra la blasfemia estaba formulada para blindar el cristianismo. Por presión de los líderes islámicos, en 2004 se promulgó una nueva ley, resistida por Rushdie, contra los “actos que inciten el odio contra una persona por su religión”. Otro efecto fue su impacto en las universidades, al calor del auge de los estudios postcoloniales, el crecimiento de la ciudad babélica y el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York. La denuncia de islamofobia, según Rushdie “una palabra para ayudar a los ciegos a seguir en la ceguera”, se convirtió en leitmotif . Esta alerta ante la discriminación reactualiza la negra figura del Comisario ideológico. El periodista Kenan Malik, autor de From the fatwa to Jihad (De la fatwa a la Jihad), observó que “lo insólito era el mundo pre-Rushdie”. El cree que en veinte años la fatwa ha sido internalizada, al punto de que hoy la mayoría se cuida de publicar lo que pueda ofender. Hablamos de autocensura. En 2011 el teatro Royal Court de Londres canceló una puesta de Lisístrata , de Aristófanes: la puesta transcurría en el paraíso musulmán. En 2006 la Deutsche Oper de Berlín canceló la obra Idomeneo , de Mozart, pues presenta al profeta. Es una paradoja que hoy Mahoma sea el único tabú en el mundo occidental: el fundador del islam no participará de la visibilidad.

Con la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989, concluía la Guerra Fría y el capitalismo reemprendía su expansión global. Otra “gran división” quedaba entablada. Khomeini había muerto en junio. En youtube se puede ver la escena –también profana– en que sus piernas, alcanzadas por las manos fervientes, se desbaratan del sudario y quedan al desnudo, tiesas como las de cualquier muerto.

Listas para matar. Beirut, febrero de 1989. Niñas educadas por el grupo Hezbollah se ofrecen para ejecutarlo.

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