“El derecho a la insolencia es un derecho republicano absoluto”: Marc Augé, académico francés

Augé considera que más allá de la condena del terrorismo y la instrumentalización de la religión, las autoridades musulmanas deben defender más abiertamente las ideas de la laicidad y la democracia.

Marc Augé, antropólogo francés y uno de los intelectuales más importantes de nuestra época, habló sobre el atentado a la revista Charlie Hebdo y al supermecado kosher en París, donde murieron 17 personas.

En entrevista con el diario La Croix, Augé habló sobre la importancia de la libertad de expresión para la vida democrática y por qué debe ser superada la contradicción entre este derecho y la religión.

El domingo millones de franceses, incluido el presidente Francois Hollande, salieron a las calles a protestar por los trágicos eventos. Un hecho que impresionó a todos. La protesta multitudinaria, según Augé, “explica que cada uno de nosotros interpretó individualmente el sentido de víctima, y de repente entendió lo que significaba un atentado a la libertad de expresión y pensamiento.” El académico agregó, “todo el mundo, por supuesto, tiene sus propias opiniones, creencias o no creencias, y puede no estar de acuerdo con la insolencia, pero no puede negar que esto es algo más. El derecho a la insolencia, al sacrilegio, es un derecho republicano absoluto.”

Para Augé, como para muchos otros intelectuales franceses – Houellebecq ha dicho queno hay límites a la libertad de expresión”-, la defensa del derecho a decir lo que uno piensa es algo a lo que se comprometen firmemente. Augé cree que el único principio que podría considerarse “sagrado” es el respeto a la vida humana.

Soy visceralmente hostil a cualquier iniciativa que me impide pensar lo que quiero. Yo no soy de los que relativizan la importancia de la Ilustración. Una vez que se alcanzan las luces, me siento comprometido. Estoy muy apegado a la fórmula Sartre ‘todo hombre, todos los hombres.’ El principio de que en cada hombre existe la quintaesencia de la humanidad es un principio sagrado. Sin duda, es intuitivamente el mismo para todos.”

La Croix le preguntó a Augé si cree que las movilizaciones pueden “remendar” a la sociedad francesa, a lo que contestó: “Si nos abandonamos al optimismo, diríamos que los terroristas han logrado un objetivo que no esperaban. Un ataque de este tipo es capaz de unir al pueblo como una declaración de guerra.”

Augé considera que los ataques de la semana pasada son comparables con los ataques del 11 de septiembre a las Torres Gemelas, tanto en el terreno de la seguridad, como en el de la sociedad civil.

“Los franceses parecen redescubrir valores dormidos, mientras que a menudo lamentamos la desmovilización de la sociedad y su falta de interés en la vida pública.”

Charlie Hebdo tiene que seguir siendo el más insolente posible”, agregó.

Las autoridades religiosas musulmanas se han declarado en contra de estos actos violentos, y también han expresado su temor de que la islamofobia se apodere de la comunidad francesa, pero Augé cree que esto no es suficiente.

Me gustaría que más allá de la condena del terrorismo y de la instrumentalización de la religión, (las autoridades musulmanas) establecieran claramente que la blasfemia, el sacrilegio, son nociones que no tienen nada que ver con la democracia y deben estar prohibidas en nuestro vocabulario. Yo no soy un firme partidario de blasfemar. Pero sin esta libertad, no hay libertad”, precisó.

“Se requerirá que la religión musulmana se ponga al día, sobre todo en la cuestión de la representación del profeta”, refirió.

“Los líderes religiosos musulmanes franceses están perjudicando a su comunidad – mucha de la cual está muy alejada de la religión – por no defender más abiertamente las ideas de la laicidad y la democracia”, concluyó.

Andrea Jaramillo con información de La Croix.

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