El cura Moure podría ir a una prisión acondicionada

El cura ourensano Benigno Moure, presidente de la Fundación San Rosendo y condenado en sentencia firme a cinco años de cárcel por haber estafado a una anciana con alzheimer ingresada en una de sus residencias, sigue caminando cada día con paso firme -sin servirse de apoyo- por la ciudad, diciendo misa y manejando el presupuesto de 43 millones de euros de la fundación. Un nuevo informe de los forenses del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), firmado el pasado día 9, ratifica que el sacerdote estafador, de 78 años, mantiene las mismas nueve patologías "agravadas" que el año pasado y detalla que, para poder caminar, debe servirse de bastón.

Los médicos del Imelga, que en septiembre de 2009 firmaron el cúmulo de patologías del cura, precisando que necesitaba de medios que "parecen un impedimento para un régimen carcelario", y que detallaban entonces que sus enfermedades podrían provocarle "alteraciones en las relaciones con otros internos", se abstienen ahora de recomendar la libertad del cura por razones médicas.

"Referente a la cuestión que le impida el cumplimiento de la pena privativa de libertad no podemos informar ya que esta cuestión dependerá de las posibilidades del centro penitenciario de disponer de los medios para manejo de este tipo de pacientes", explican los forenses, que enumeran como elementos "necesarios" en la cárcel un bastón, una cama ortopédica y la posibilidad de que el sacerdote se levante durante las noches. Los forenses se entrevistaron con el cura para realizar la nueva prueba. Moure les explicó que puede trabajar todo el día al frente de la fundación y decir misa en su parroquia.

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