El cura Grassi quedó detenido y pasó la noche en una cárcel común

A más de cuatro años de haber sido condenado por abuso sexual y corrupción de menores

La decisión del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón se conoció tras una larga audiencia, que se realizó luego de que el sacerdote intentara recusar a los jueces y al fiscal Alejandro Varela. Ahora deberá cumplir su pena de 15 años.

Después de once largos años de proceso judicial, el cura Julio César Grassi esperará tras las rejas la resolución definitiva del caso que, tal como adelantó su defensa, será apelado ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ayer, en medio de una dilatada y tensa jornada, el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón –el mismo que en 2009 lo condenó a 15 años de prisión, aunque con otros jueces– resolvió que el sacerdote vaya preso a una cárcel común. La decisión se tomo luego de los fallos de la semana pasada de la Corte bonaerense y Casación.
Por su condición de clérigo, y por la cercanía a la Diócesis de Morón a la que pertenece, el condenado por dos hechos de abuso sexual y corrupción de menores fue enviado a la Unidad 39 de Ituzaingó, donde ayer pasó su primera noche.
Apenas la jueza terminó de leer la resolución y ordenó la detención, unos 20 seguidores del cura que mantuvieron una paciente vigilia en los tribunales desde temprano, salieron de la sala y estallaron en llantos y gritos de impotencia al ver cómo unos ocho policías se llevaban del brazo a su líder religioso a un cuarto contiguo para esposarlo.
Varios insultos, y hasta algunas patadas y golpes, fueron destinados a los periodistas que estaban en los alrededores de la planta baja de los Tribunales de Morón, aunque los incidentes no pasaron a mayores.
 
RETRASO DE LA AUDIENCIA. El sacerdote salesiano de 57 años y ex titular de la Fundación Felices los Niños, llegó al TOC 1 bien temprano, no porque estuviera ansioso de presentarse a la audiencia pactada para las 13, sino para recusar a los jueces por presunta "parcialidad" y al fiscal Alejandro Varela por "enemistad manifiesta".
Sobre el tribunal, sostuvo que "median circunstancias que, por su gravedad, afectan su independencia"; mientras que contra el fiscal Varela, manifestó que "no se ha conducido procesalmente con un criterio objetivo". "Ya se ha decidido en esta causa que hasta tanto no haya decisorio de condena firme debe continuar mi libertad", desafió el sacerdote que, como en los viejos tiempos, volvió a dirigirse a la prensa al salir de Tribunales: "Estoy tranquilo, tengo fe en Dios y esperanza en la justicia. Estoy entero. No bajo los brazos y sigo adelante", dijo.
Debido a los nuevos planteos del cura, los jueces postergaron la audiencia hasta pasadas las 14:30. Con más periodistas que público presente, la presidenta del tribunal, Mariana Maldonado, le dio la palabra a la parte acusadora: el fiscal Varela fue el primero en explicar por qué Grassi debía ser detenido inmediatamente después de la audiencia. "Una vez más la defensa presenta escritos temerarios, dilatorios e intimidatorios", lanzó Varela, y argumentó que el cura "no respeta a la autoridad, no tiene fundamentos y que las nulidades carecían de motivaciones ya que no alega ningún perjuicio".
A su turno, el abogado Sergio Piris que representa a "Gabriel", el joven abusado, recordó las "maniobras dilatorias" del acusado durante todo el proceso y adhirió a la argumentación de Varela. Jorge Calcagno, el letrado que representó a "Luis", otro de los denunciantes, también adhirió al planteo del fiscal.
En cambio, Juan Pablo Gallego, representante del Comité de Seguimiento y Aplicación de los Derechos del Niño (CASACIDN), amplió: "El acusado entorpece y elude a la justicia con estas acusaciones injuriosas de una orfandad tal que deberían ser inmediatamente rechazadas."
Luego de un breve cuarto intermedio de cinco minutos, los jueces Mariana Maldonado, Claudio Chaminade y Pablo Lucero, rechazaron por unanimidad los planteos realizados por la defensa.
Recién ahí, comenzó la audiencia convocada para notificar a las partes de las últimas novedades judiciales: por un lado, el fallo de la Suprema Corte del miércoles donde se ratificó la condena; y por el otro, el de la Sala VI del Tribunal de Casación bonaerense del jueves que hizo lo propio con una orden de detención contra el cura por haber violado las restricciones de su libertad vigilada.
Varela explicó detalladamente por qué la situación de Grassi cambió desde que fue condenado y justificó por qué era necesaria su detención: "La presunción de inocencia se demolió, prácticamente está destruida. Su detención no es un anticipo de la pena sino para asegurar los fines del proceso", fundamentó, y recordó las grandes sumas de dinero que manejaría el condenado y sus "amigos poderosos" en los cuáles podría apoyarse para fugarse.
Piris también recordó los "aprietes" que sufrieron las víctimas y el supuesto complot contra el sacerdote que nunca pudo robar. "Es peligroso para la sociedad y las víctimas", concluyó. En esa misma línea, Gallego sostuvo que Grassi es un "pedófilo serial" y que se valió de costosísimos abogados que embarraron la cancha gracias a su conocimiento de la familia judicial de Morón.
El condenado escuchó atentamente cada palabra de la parte acusadora. Sólo bajó la mirada para tomar nota o beber agua. Vehemente, quizá sabiendo que sus horas en libertad estaban contadas, cargó contra el Grupo Clarín y, puntualmente, contra el fiscal. "No soy un pederasta serial", se excusó y, exaltado, se puso de pie frente a los jueces y mostró sus bolsillos vacíos para fundamentar que no tenía dinero para costear su defensa, sino "grandes amigos" que lo ayudaron a atravesar esta situación.
Según el cálculo que hizo el propio Grassi en la audiencia, estuvo detenido cuatro meses (uno en la DDI de Morón y el resto con prisión domiciliaria). De ser finalmente condenado, todavía le faltan más de 14 años y medio en las sombras.
Poco después de las 19:30 Maldonado leyó el fallo del Tribunal que ordenó el arresto. "Existen razones debidamente fundadas que justifican la necesidad y proporcionalidad de una medida preventiva restrictiva de la libertad", explicó. La suerte de Grassi ya estaba echada.  «

Carlotto: "es lo que corresponde"

"La detención de Grassi es una noticia que no quiero decir que alegra, pero sí que alivia a los ciudadanos", dijo ayer Estela de Carlotto a Tiempo Argentino desde Nueva York.
La titular de Abuelas consideró que "realmente se ha cumplido con lo que corresponde, aunque quizá tardíamente. Con una condena firme no correspondía que siguiera en libertad, que siguiera visitando la fundación, de la que vivía muy cerca. Para las víctimas era muy duro verlo en libertad", dijo.
"Es una acción tardía pero necesaria. Espero que sea enviado a una cárcel común, sin ningún tipo de privilegio. Como ocurría con los militares, que eran alojados en sus propias dependencias", concluyó Carlotto.

Agua bendita para el abogado diabólico

Otro día de llevar tu cruz, te ayudamos a cargarla", rezaba una de las pancartas atadas en las rejas de las puertas de los Tribunales de Morón. Los autores del escrito, los seguidores del cura Julio César Grassi, estuvieron desde temprano y acompañaron con cánticos la espera del fallo judicial. El sonido de una batucada integrada por una decena de jóvenes recién menguó al entrar la tarde y cuando el sol ya se había escondido.
Cerca del mediodía, cuando las recusaciones del sacerdote daban cuenta de una nueva dilación judicial, el abogado querellante Juan Pablo Gallegó presentó un escrito solicitando la "inmediata detención del cura". Al salir del edificio, un aluvión de cámaras y micrófonos lo encañonaron. "Sabemos que está a unas cuatro cuadras de acá y que puede fugarse", le dijo a los movileros de los canales de televisión, mientras sobre todos ellos caía "agua bendita" que les tiraba una ferviente seguidora del cura.
"En el nombre de Jesús, que este hombre saque todo el mal que tiene adentro", vociferaba la mujer de pelo corto y entrecano, algo entrada en años. "Gallego es el mismísimo diablo", gritaba.
Otras colaboradoras de la Fundación Felices Los Niños, mientras tanto, intentaban frustrar la improvisada conferencia de prensa del abogado querellante. Megáfono en mano, le gritaban a los periodistas y a Gallego: "¿Cuánto te pagan? ¿Por qué haces esto con nuestro cura? Ahora, ¿quién va a cuidar a los chicos?"

Un penal con una fuga reciente

La Unidad Penitenciaria Nº 39 de Ituzaingó está ubicada sobre la calle Pringles, entre Ecuador y Acevedo, del barrio San Alberto de ese partido cercano a Hurlingham, donde vivía el cura.
El penal fue inaugurado el 27 de agosto de 2004 y es el único localizado en el distrito judicial de Morón. Dentro del mismo funcionan la Escuela de Enseñanza Media N° 7 y distintos talleres.
Esta unidad penitenciaria fue noticia recientemente luego de que el violador serial, Walter Alberto Brawton, quien estaba condenado a 40 años de prisión por nueve hechos ataques en 2005, se escapara durante una salida transitoria para visitar a su madre.


Una pausa de trece años

Desde la primera denuncia, la defensa logró esquivar los pedidos de condena del cura y luego su detención. La condena fue ratificada hasta por la Corte provincial.

  • Primera denuncia. El 29 de noviembre de 2000 fue presentada la primera denuncia judicial contra el cura Julio César Grassi, en el Juzgado de Menores N° 3 de Morón. Dos menores conocidos bajo los seudónimos de “Gabriel” y “Ezequiel” declararon que habían sido abusados por el sacerdote mientras estaban en la Fundación Felices los Niños en Hurlingham. El 23 de octubre de 2002, Grassi fue detenido por orden de la titular del Juzgado de Garantías N° 1 de Morón, Mónica López Osornio. La jueza dispuso el procesamiento del cura por abuso sexual agravado contra un menor y corrupción en dos casos. El cura negó las acusaciones en su contra y acusó de extorsión a uno de los chicos denunciantes. El sacerdote quedó preso un mes y luego fue beneficiado con la libertad controlada.

  • Juicio oral. Luego de años de postergaciones judiciales, el juicio oral comenzó en agosto de 2008. La fiscalía pidió 30 años de cárcel para el cura, la querella 37 y la defensa solicitó la absolución del imputado. Durante nueve meses el juicio se realizó a puertas cerradas. Sólo para la lectura del veredicto se dejó entrar al público. El 10 de junio de 2009, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Morón condenó a Grassi a 15 años de prisión, por dos hechos cometidos en 1996 contra “Gabriel”, y lo absolvió por otros 15 hechos que le imputaban. Los jueces, en su fallo, consideraron como agravante la condición de sacerdote de Grassi. El cumplimiento de la pena, sin embargo, se haría efectivo una vez que la sentencia quedara firme, determinaron los magistrados. Si bien los jueces Luis María Andueza, Mario Daniel Gómez y Jorge Eduardo Carrera no ordenaron la detención del cura, sí le impusieron una serie de restricciones: presentarse el primer día hábil de cada mes ante el tribunal, no poder ir solo a la fundación y no poder salir del país.

  • Primera ratificación. El 14 de septiembre de 2010, la Cámara de Casación bonaerense confirmó la condena a 15 años de prisión dictada en junio de 2009. La Sala II del Tribunal provincial, integrada por Fernando Mancini, Jorge Celesia y Carlos Mahíques, confirmó la sentencia al rechazar el pedido de absolución interpuesto por la defensa de Grassi y también el que formuló la querella para que la condena fuera de 35 años de prisión. Pese a la confirmación, el sacerdote no fue a la cárcel porque los jueces consideraron “improcedente” el pedido que hizo la fiscalía del juicio, para que se le revoque la libertad de que el cura gozaba hasta que la condena quedara firme. La defensa del cura apeló ante el máximo tribunal provincial.

  • Prisión preventiva. En abril de 2013, a cinco años de la condena inicial, la Sala I de la Cámara de Apelaciones de Morón dispuso que debía “revocarse el régimen alternativo a la prisión preventiva” del que gozaba Grassi y que correspondía “proceder a la detención del nombrado”, por haber violado las condiciones que debía cumplir para seguir en libertad restringida. La Cámara, en su fallo, sostuvo que Grassi habló, el 22 de octubre de 2011, durante una entrevista televisiva con Mauro Viale, sobre “temas relacionados con el proceso” judicial en su contra y en esas circunstancias “se refirió a una persona y por los datos aportados, quedaba en claro que se refería a la víctima de los hechos por los cuales se encuentra condenado por sentencia no firme”.

  • Segunda ratificación. El miércoles de la semana pasada, la Suprema Corte bonaerense ratificó la condena inicial contra el sacerdote Julio César Grassi por delito de abuso sexual agravado y corrupción de menores, y rechazó los recursos extraordinarios presentados por la defensa, por los que el sacerdote se encontraba en libertad. Era la tercera vez que la Justicia hallaba culpable a Grassi. El abogado de las querellas, Juan Pablo Gallego, reclamó la “detención inmediata” de Grassi, pero la decisión debía ser tomada por el Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón, donde estaba radicada la causa principal.

  • Avalan la detención. Un día después de la ratificación sobre la cuestión de fondo del máximo tribunal bonaerense, el sacerdote recibió otro revés, esta vez por parte del Tribunal de Casación Penal de La Plata, que avaló la decisión de la Justicia de Morón que disponía detener al sacerdote por violar las condiciones de su libertad provisional. La sentencia, firmada por los jueces Horacio Daniel Piombo y Ricardo Maidana, de la Sala VI de Casación, rechazó la impugnación presentada por el defensor del cura y se expidió a favor de la detención, teniendo en cuenta que Grassi incumplió las normas que debía respetar para gozar el beneficio de libertad restringida. El expediente fue devuelto al Tribunal Oral 1, que debía decidir la detención del cura.

  • Prisión efectiva. Tras los fallos de la Suprema Corte bonaerense y el Tribunal de Casación Penal de La Plata, el Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón resolvió ayer que Julio César Grassi debe cumplir su detención en la cárcel de Ituizaingó.

cura Grassi pederasta ARG 2013 detenido

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