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El creacionismo es un cristianismo ingenuo que interpreta la Biblia como si fuera un libro de biología

Entrevista al exfraile dominico y biólogo Francisco Ayala

Biólogo neodarwinista y miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos. El «New York Times» le calificó como el «hombre renacentista de la evolución». Ayala está considerado como uno de los más prestigiosos científicos españoles en activo con fama de humanista. Este biólogo, que fue asesor científico del presidente Clinton, impartió la conferencia inaugural del Máster y Doctorado en Ética y Democracia que se celebró en la Universitat de València.

Las butacas del salón de actos de la Facultad de Filosofía se quedaron cortas el pasado miércoles para escuchar a este biólogo que fue asesor científico del presidente Bill Clinton y que sigue siendo un activista contra la teoría creacionista nacida en Estados Unidos, país en el que vive y está nacionalizado desde 1971. Este doctor honoris causa de la Universitat de València (2000) inauguró el máster de Ética y Democracia.

¿La capacidad ética de los seres humanos está determinada por la biología?
Cuando Darwin publica «El origen de las especies» hay muchos científicos que quieren explicar el comportamiento moral como resultado del proceso de la evolución. En la actualidad persiste una polémica entre filósofos y científicos. Estos últimos dicen que la moralidad está determinada por nuestras características biológicas, por nuestra naturaleza. En cambio, los filósofos piensan que los valores éticos, las normas de moralidad, son resultado de la evolución cultural, de las experiencias de los grupos humanos.

¿Se puede llegar a algún acuerdo?
El acuerdo vendría porque, en realidad, ambos están hablando de cosas distintas. Hay que distinguir entre la capacidad de hacer juicios morales (juzgar acciones buenas o malas), que sí tienen bases biológicas, y las normas de moralidad (reglas para juzgar las acciones). Una comparación paralela es la del lenguaje. Tenemos la capacidad, gracias a la evolución biológica, de un lenguaje simbólico, pero es la evolución cultural la que ha desarrollado diferentes idiomas.

¿La ciencia puede negar la libertad?
Si no hay libertad no puede haber juicos morales porque, para que haya juicios morales, es necesario el libre albedrío. Hay científicos que niegan el libre albedrío. Sin entrar en problemas profundísimos, parece de sentido común que yo puedo en este momento decidir dejar de hablar con usted e irme. Eso es suficiente para convencerme de que tengo libertad. Y la libertad es una condición necesaria para hacer juicios morales.

¿De dónde deriva, pues, la capacidad ética?
De nuestra inteligencia. Y, aunque nivel de inteligencia varía, ya que las capacidades se desarrollan de manera diferente, existe la capacidad común de anticipar la consecuencia de las acciones.

Por tanto, ¿dónde queda el altruismo biológico?
Existe un altruismo biológico, por ejemplo, en las abejas. Los propios genes piden ese altruismo, para el beneficio de la especie. Pero no es moral. El ser humano rompe con esto, porque anticipa las consecuencias de sus acciones.
Anticipamos ese beneficio.

La ciencia nos ayuda a conocernos mejor, pero, ¿de ello se extrae un «debe»?
No es cuestión tanto de conocernos mejor, aunque evidentemente va con la ciencia, sino de anticipar la consecuencia de nuestras acciones. Sólo los humanos tenemos esa capacidad.

¿Cómo es posible que haya resurgido en Estados Unidos el creacionismo con tanta fuerza? ¿Hay política de por medio, o sólo religión?
Es un tema de ignorancia religiosa e ignorancia científica. Es un cristianismo ingenuo que interpreta la Biblia como si fuera un libro de biología…

Pero si hasta al Vaticano II admitió la teoría de Darwin…
Y San Agustín, y Santo Tomás de Aquino. Juan Pablo II tiene afirmaciones importantes sobre la evolución. El creacionismo nace en EE UU a fines del XIX. En los estados del Sur es donde predomina hoy este cristianismo evangélico fundamentalista que no ha conseguido que se enseñe en las escuelas públicas.

Pero sí buscan explicaciones científicas…
Sí, por ello han tratado de nutrirse de ideas científicas, como la del diseñador inteligente. Si estudias al detalle el organismo humano, no hay nada que esté bien diseñado. Por ejemplo, nuestra mandíbula. Pierden todos los juicios, y ni siquiera convenció esta teoría a un juez de Pensilvania —nombrado por el presiente Bush— cristiano, evangélico y fundamentalista. Hizo un dictamen de 300 páginas devastador sobre el diseño inteligente. El antievolucionismo está en la calle, pero no tiene ningún impacto en el mundo científico.

Usted señaló que no se necesita a Dios para explicar el mundo…
Depende qué dimensiones del mundo se quiera explicar, no se necesita la hipótesis de Dios para explicar al hombre, y ello implica que la ciencia es suficiente. Pero la ciencia no nos explica muchas cosas. Hay dimensiones de la realidad que van más allá de la ciencia. Que se necesite a Dios o no depende de que se sea creyente o no. Hay personas que lo necesitan para dar sentido a su vida.

Decía el historiador L. W. H. Hull que la ciencia aporta mayor conocimiento, pero también cierta desazón…
Es cuando uno aprende que los Reyes Magos no existen. Es mejor saberlo…

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