El conseller de Educación de la C.Valenciana: «El alumnado puede entrar a los centros públicos con símbolos y prendas de vestir religiosas»

El conseller de Educación, Vicent Marzà, recordó ayer que el alumnado de la C. Valenciana tiene derecho a asistir a clase con símbolos o prendas de vestir religiosas.

«El alumnado puede entrar a los centros públicos con libertad siempre que eso no impida su educación en igualdad», afirmó Marzà. Así, el modelo por el que apuesta la conselleria es integrador, «incluyendo y tratando a cada uno en su libertad» y «aceptando la diversidad de nuestras aulas», apuntó, tal como recogen las instrucciones del curso desde hace dos años académicos.

Con estas palabras, el conseller se manifestaba después de las declaraciones de Txomin Angós, presidente de la Confederación Gonzalo Anaya de padres y madres, que el martes afirmó: «No queremos ni viseras yanquis ni velos ni turbantes. Los niños vienen a los colegios a adquirir cultura y educación, no a trasladar los problemas de sus padres». Además, añadió que «ya hay iglesias, sinagogas y mezquitas para que las familias recen a sus dioses».

Angós también criticó la oferta de menús halal en algunos centros, tildándola de «comida a la carta».

Respecto a esto, ayer desde Fampa València, la federación absolutamente mayoritaria dentro de la confederación autonómica, «matizaron» las palabras del presidente, ya que «uno de los pilares de la educación pública es la inclusión» y la «respuesta que da a la diversidad».

«Todo lo que ocurre en la escuela debe dar respuesta a todas las realidades posibles, más aún en una escuela pública que tiene que contemplar los valores de la integración y pluralidad» y también el comedor, «un servicio complementario».

Así, desde Fampa València apuestan por «dar respuesta a la diversidad y sí ofrecer menús veganos, vegetarianos u otros».

Ángel Galán, coordinador de Movimiento contra la Intolerancia en la C. Valenciana, explica que «el objetivo es que la escuela sea laica en materias, pero eso no tiene nada que ver para que las personas que profesan el islam lleven velo o pidan menú halal. Una cosa son las materias que se imparten y otra que se respete la religión».

«No se separa a los alumnos, no supone un mayor coste… es normal, somos distintos y no podemos imponer, tiene que haber respeto; por comer halal no se traslada ningún problema», defiende.

En cuanto a la asignatura de Religión, Marzà afirmó que «no nos gusta, pero cumplimos la normativa», que desde 1992 también incluye la posibilidad de ofertar clases de otras religiones, además de la católica. «No entiendo la polémica: el 100 % de centros oferta una religión y parece que se acaba el mundo si se incluye otra. No tendría que haber este tipo de oposiciones a las creencias, son tensiones del siglo pasado, que fomentan el odio», apuntó.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...