El Congreso rechaza eliminar los símbolos religiosos en las tomas de posesión

El Congreso rechaza con los votos de PSOE, PP, CiU y CC retirar los símbolos religiosos durante las ceremonias | El PSOE no descarta "revisar" los acuerdos con la Santa Sede mientras el PP ve "la avanzadilla" para reabrir el debate religioso

El Pleno del Congreso ha rechazado por amplia mayoría la proposición no de ley de IU para eliminar el crucifijo y la Biblia en las ceremonias de acatamiento y promesa de cargos y funciones públicas, así como la que presentó el BNG para revisar los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede. Las iniciativas contaron el respaldo de Esquerra, ICV, Nafarroa Bai y UPyD, que sólo sumaron nueve votos, mientras que PSOE, PP, CiU y CC votaron en contra. En concreto, IU-ICV sometió a votación una proposición no de ley en la que reclamaba modificar el protocolo de estas ceremonias y elaborar un nuevo sistema aconfesional para los actos y ceremonias institucionales y sus relaciones con las confesiones religiosas.

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El coordinador general de Izquierda Unida (IU) Gaspar Llamazares comenzó su intervención con una referencia a El Quijote, recordando la frase "con la Iglesia hemos topado". Así, el diputado explicó su propuesta, asegurando que la presencia de crucifijos en la toma de posesión de los ministros y funcionarios responde a las "paradojas" de la aconfesionalidad del Estado español y al "incumplimiento de los principios constitucionales".

Llamazares defendió, además, la creación de un "protocolo o un estatuto aconfesional", como alternativa a la ceremonia actual de toma de posesión de altos cargos y funcionarios y que se "eliminen" las referencias religiosas en el Ejército, en los comités de ética de los hospitales, en la escuela pública o en los funerales de Estado.

El diputado de BNG Francisco Jorquera abundó en la defensa del carácter laico del Estado es "una de las grandes asignaturas pendientes de la sociedad española" porque, apuntó, "estamos realmente en un Estado laico". Por su parte, el diputado del PNV Aitor Esteban presentó una enmienda en la que pidió ir más allá y "suprimir" las ceremonias de juramento de cargos, asegurando que "hoy en día carecen de sentido" y "tienen como único fin la foto de la Zarzuela". Asimismo, añadió que estos actos "no aportan nada a la condición de funcionario", ya que éste está sujeto por mandato constitucional a sus deberes.

Por su parte el secretario general del Grupo Socialista, Ramón Jáuregui, justificó el rechazo de su formación a las propuestas asegurando que "no hacen falta leyes prohibicionistas sino prácticas aconfesionales naturales y progresistas". "Creemos que la laicidad avanza al ritmo que establece la convicción colectiva", añadió.

Para Jáuregui la laicidad no niega el hecho religioso y apuntó que "España es como es" y que no se puede suprimir, por ejemplo, "la Semana Santa ni el Corpus Cristi". Por contra, añadió que los crucifijos han desaparecidos de aulas públicas y juzgados "de forma natural" porque, apuntó, "la laicidad ha sido impregnada en la sociedad española".

Igualmente, el diputado del Grupo Popular Eugenio Nasarre rechazó la propuesta y afirmó que el decreto de abril del 79 "no necesita modificación alguna", así como el protocolo de las ceremonias de posesión. Recordó que "todos los presidentes del Gobierno han asumido este rito", reiteró que "España no es un ente abstracto sino una realidad histórica con raíces judeocristianas".

Asimismo, BNG llevó al Pleno de la Cámara una propuesta para iniciar conversaciones con los representantes de la Iglesia Católica para revisar y modificar los Acuerdos Internacionales suscritos con la Santa Sede en 1976 y 1979, para adecuarlos al carácter aconfesional del Estado español y fijar un nuevo marco de cooperación basado en la subordinación del mismo a los principios y derechos constitucionales.

Por parte de los socialistas, el diputado Jesús Quijano también rechazó esta iniciativa, si bien aseguro que su grupo contempla esta posibilidad en el futuro, "con un margen flexible para la prudencia y la oportunidad".

Quijano argumentó que el PSOE "no está en absoluto cerrado" a la revisión del tratado, pero apuntó que debe tenerse en cuenta "la dimensión exacta" de esta iniciativa porque "no se trata de acuerdos en materias específicas como la enseñanza o la economía, sino de tratados internacionales. Además, el diputado recordó que la revisión de los acuerdos con el Vaticano "no está ni en el programa electoral, ni en las prioridades el Gobierno establecidas en el debate de investidura", aunque subrayó que "esto no quiere decir que el Ejecutivo esté cerrado al asunto".

Desde el PP, su diputado Jorge Fernández Díaz también rechazó la revisión de estos acuerdos afirmando "aseguran la aconfesionalidad del Estado". "Si de verdad la premisa de la que se parte fuera cierta, todos los que estamos aquí deberíamos hacer una seria reflexión. Pero las premisas son falsas y son prejuicios ideológicos", aseveró

Igualmente, el diputado del PNV Aitor Esteban se manifestó en contra de la revisión del Tratado con la Santa Sede, "a pesar -apuntó- de que la Conferencia Episcopal haya actuado de forma antidemocrática la pasada legislatura. No obstante, al igual que los socialistas, Esteban afirmó que este asunto debe abordarse más adelante "con serenidad".

Por su parte, el diputado de Convergencia i Uniò (CiU) Jordi Xuclà apuntó que se trata de un "interesante debate" y apuntó que el Estado y las Administraciones Públicas "se deben al respeto de la laicidad". Sin embargo, subrayó que la intención de estas "interesantes" propuestas "van más allá", ya que a su juicio, tratan de "imponer una actitud activa para que la religión desaparezca".

Por último, el diputado de ERC Joan Tardà afirmó que la sociedad española "ya es muy plural" y acusó a los socialistas de no "atreverse" a enfrentarse con la Iglesia en la pasad legislatura, "cuando -señaló- los obispos se les subieron a las barbas".

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