El conflicto del velo amplía la brecha entre Govern y CiU sobre inmigración

La Generalitat defiende la libertad individual y se pregunta por qué molesta tanto un pañuelo Mas apela a la cultura y las costumbres catalanas para rechazar la utilización del hiyab en la escuela

Por si alguien albergaba esperanzas de ver cierta cercanía entre el tripartito y CiU en un ámbito tan delicado como la inmigración –como sí la ha habido en educación o en innovación–, la actual polémica sobre la prohibición del hiyab, el pañuelo musulmán, en un instituto público de Pozuelo de Alarcón (Madrid) ha vuelto a poner de manifiesto que el Govern y la federación nacionalista amplían día a día la brecha que les separa en todo lo referido a la gestión de los flujos migratorios y sus consecuencias culturales, religiosas y sociales. Y es que mientras ayer el líder de CiU, Artur Mas, se mostró contrario al uso del velo en las escuelas, las máximas responsables del Institut Català de les Dones y de Afers Religiosos del Govern defendieron el derecho a llevar el pañuelo como ejercicio de libertad individual y recordaron que en cualquier caso debe prevalecer el acceso a la educación.
Mas fue categórico al afirmar, en declaraciones a Antena 3, que el velo en la escuela es «incompatible» con la cultura y costumbres autóctonas. La tesis subyacente en el planteamiento de CiU es la que expresa su diputada en el Congreso Mercè Pigem: «Hay que respetar la decisión de cada centro escolar, tanto si decide quitar un crucifijo como si obliga a llevar uniforme a los alumnos o prohíbe llevar la cabeza cubierta. No puede ser que no se pueda ir con gorra pero sí con velo».

CRUCIFIJOS Y PAÑUELOS Pigem añade que, a su juicio, es paradójico que el Gobierno pretenda impedir la exhibición de cruces cristianas en los centros pero mantenga el uso del pañuelo islámico, opinión que también expresó ayer el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida: «Es un contrasentido que estén intentando eliminar crucifijos y ahora quieran introducir el velo». Unas tesis cercanas a las exhibidas por el PP en esta controversia.
Frente a esta posición, la responsable de Afers Religiosos de la Generalitat, Montserrat Coll, distingue entre el ámbito público y el privado. «Una cosa sería que en una escuela colgaran de la pared un crucifijo, una estrella de David o una media luna islámica y otra son los símbolos personales», argumenta Coll. La responsable de Afers Religiosos sostiene que en Catalunya no existe conflicto alguno porque los centros permiten el uso del velo. «Me pregunto por qué molesta tanto que una persona lleve un pañuelo en la cabeza y creo que la respuesta es que no somos aún suficientemente tolerantes con las costumbres de los demás. No debemos tratar a los inmigrantes como a menores de edad que llevan el pañuelo por imposición, sino dejar que se sitúen, vean y decidan por ellos mismos».

SIN IMPOSICIONES / Preguntada sobre si el hiyab puede ser interpretado como un símbolo de dominación del hombre sobre la mujer, la responsable del Institut Català de les Dones, Marta Selva, opina que «no se puede presuponer que se usa el pañuelo de forma forzada». Selva sostiene que el organismo público que dirige no tiene constancia de casos en los que se utilice el hiyab por imposición. «En cualquier caso, también tenemos presiones estéticas las mujeres occidentales y el pañuelo puede llevarse por religión, pero también por cultura».
Así pues, CiU y Govern se encuentran nuevamente en posiciones opuestas. No en vano la federación nacionalista rechaza el conjunto de la gestión del tripartito en materia de inmigración y el miércoles evitó asistir a una reunión en la Conselleria d’Acció Social que tenía por objeto consensuar un documento para no hacer uso partidista del fenómeno migratorio. Sin duda, la cuestión estará más que nunca en la campaña electoral.

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