El concejal de Seguridad de Madrid, clave en la buena relación entre la Iglesia y el ayuntamiento

En sus abundantes biografías no suele aparecer un dato clave de su vida: fue religioso de la Orden de los Ministros de los enfermos, Religiosos Camilos. De ahí que estudiara teología y que orientara su vida profesional a la atención sanitaria en el ámbito de la psicología. Posteriormente contrajo matrimonio en una ceremonia en la que se encontraba, y no solo no presidía, Manuela Carmena.

Miembro de la comuna del Patio Maravillas, formó parte del equipo fundador de la primera Casa de Acogida para Enfermos de Sida de Cáritas. En declaraciones al diario “20 minutos” insistía en que “yo era religioso, pero defendía el uso del preservativo para evitar la transmisión del VIH”.

Amigo íntimo del sacerdote de san Carlos Borromeo, Javier Baeza, es el habitual interlocutor del Vicario de Pastoral Social e Innovación del Arzobispo de Madrid, José Luis Segovia, “Josito”. Un sacerdote que también ejercía la profesión de abogado en el barrio de Vallecas.

La interlocución entre el vicario episcopal de Pastoral Social y el Concejal de Seguridad, Sanidad y Emergencias es frecuente, hasta el punto de que sacerdotes madrileños están recibiendo instrucciones de no crear conflictos ante determinadas decisiones del Ayuntamiento que afectan a la Iglesia.

Es el caso del desalojo de sus viviendas de los sacerdotes de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor, en la Plaza del 2 de mayo, la de la advocación a Nuestra Señora de las Maravillas. Una parroquia vecina del Patio Maravillas.

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