El clan que cortaba cabelleras en defensa de la virtud Amish

Los hermanos Mullet castigaron a varias familias ‘amish’, que consideraban poco estrictas, cortando el pelo a las mujeres y la barba a los hombres

Los hermanos Mullet volvían a casa de una subasta equina en un condado rural del este de Ohio cuando le pidieron al conductor del coche de caballos que les llevaba que parara en una granja. Los tres, acompañados de dos amigos, entraron en el lugar por la fuerza con un armamento peculiar: tijeras y maquinillas eléctricas de afeitar.

En pocos minutos, sembraron el terror. Golpearon al padre de la familia, empujaron a un anciano de 74 años contra la pared y tiraron a una adolescente de 13 años al suelo. Entre los cinco, forzaron a todos a la mayor de las ofensas, según la tradición amish. Cortaron el pelo a las mujeres, que lo mantienen largo como una obligación bíblica, y la barba a los hombres, que se dejan crecer el vello facial después de casarse.

No era su primera parada. Los Mullet habían atacado en otro condado antes y son sospechosos de haber asaltado casas en otros dos en las últimas semanas. Todo en poco más de 100 kilómetros a la redonda.

Los Mullet que lideraban el grupo: Levi, de 53 años, Johnny, de 38, y Lester, de 26. Los asaltantes, de una comunidad de 120 personas en un pueblo de 700 llamado Bergholz, sabían bien el significado de lo que estaban haciendo. Ellos también son amish, y del grupo más conservador de la zona.

Detenidos

Los sospechosos aceptaron ser arrestados sin resistencia el sábado pasado y están en libertad bajo fianza desde este viernes. El próximo miércoles tendrán su primera audiencia ante el juez para explicarse.

Después de 'trasquilar' a sus vecinos, los hermanos volvieron a casa triunfantes con el pelo cortado para informar a su padre, Sam Mullet, de 66 años y quien pudo haber ordenado los ataques desde el condado de Jefferson.

El sheriff de la zona, Fred Abadalla, dice que las víctimas escucharon varias veces la consigna de los atacantes: "Sam Mullet nos manda y estamos aquí de misión religiosa". El objetivo de los atacantes era humillar a las víctimas. "Un amish me dijo que estaría muerto antes de que le cortaran la barba", explica el sheriff.

El jefe del clan afirma ahora que no les dijo a Levi, Johnny y Lester "ni que lo hicieran ni que no lo hicieran". Los Mullet aseguran que tuvieron que mudarse hace 15 años de casa para evitar las críticas de los vecinos que acusaban al grupo de radicales. Les llamaban "secta", según el patriarca.

Delante de su casa, el patriarca de los Mullet contó a Associated Press que su iglesia ha alejado a miembros y que el sheriff ha disputado la custodia de sus nietas del clan. Uno de sus hijos está condenado por abusos a una menor. Sam Mullet habla de persecución: "Nos gustaría levantarnos por la mañana, que nos dejen en paz y vivir como gente normal", sostiene.

Pese a que una de las marcas amish es el pacifismo, Mullet está a favor de imponer la ortodoxia religiosa por la fuerza, como le explicaba al reportero de la agencia americana: "Vosotros tenéis vuestras reglas sobre la carretera del pueblo. Si alguien no las obedece, los castigáis. Pero, ¿a mí no se me permite castigar a la gente de la iglesia? ¿Les dejo que me avasallen? Si cada familia hiciera lo que quisiera, ¿qué tipo de iglesia tendríamos?".

Ohio es uno de los estados con más población amish, con unas 61.000 personas que evitan los coches, visten con ropajes oscuros con aire del siglo XIX y se consideran parte de este grupo ultrareligioso. En total, en EEUU y Canadá, viven más de 200.000 personas de esta comunidad, concentradas, sobre todo, en pueblos de Pensilvania.

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