El cementerio de La Almudena acoge de nuevo el Cara al Sol y el saludo nazi en en un homenaje a la División Azul

El cementerio de La Almudena fue escenario nuevamente de cómo un grupo de fanáticos y familiares de los soldados de la División Azul, enviados, por Franco en apoyo de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, vapuleó la Ley de Memoria Histórica. Este camposanto acogió una ceremonia religiosa, tras la cual, los congregados entonaron el Yo tenía un camarada y el Cara al Sol, cómo no, saludo nazi incluido. El periódico ABC anunció el acto en una esquela pagada por la Fundación Hermandad División Azul. El objetivo del cónclave, celebrado junto al monumento y panteón erigido a los caídos en 1991, era recordar el 67 aniversario de la batalla de Krasny Bor, en la Segunda Guerra Mundial, donde murieron miles de españoles en 1941.

No es la primera vez que ocurre. En febrero de 2008, El Plural denunció otro homenaje en el mismo lugar, que contó con la participación de un sacerdote al que se le puede ver en esta fotografía (el segundo por la izquierda), con su alzacuellos. La homilía la pronuncio entonces Luig Teigell, que fuera miembro de la División Azul y médico de Franco. En su discuro reivindicó "los valores eternos por los que murieron los casi 5.000 caídos de la División Azul”.

Contra la ley de memoria
El artículo 15 de la  llamada ley de la memoria, dedicado a los “símbolos y monumentos públicos”, obliga a las Administraciones públicas a “tomar medidas oportunas” para la “retirada” de “menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra civil y de la represión de la dictadura”.

Acto con publicidad
Ello no impidió que ayer se celebrase un acto, anunciado previamente en el diario ABC, con tintes nostálgico-reivindicativos. Los excombatientes, sus familiares y sus seguidores depositaron una corona de flores en el monumento funerario coronado por un crucifijo de hierro y una bandera franquista, resume Público. Viudas, falangistas y jóvenes con indumentaria neonazi rezaron por su recuerdo, aunque no se conformaron con alegorías religiosas. Tras estas llegaron los cánticos y los saludos a la romana.

Indumentaria fascista
La concurrencia, entre la que destacaban cinco soldados que sobrevivieron al aseido de Leningrado, iba ataviada al estilo franquista: camisas azules, hebillas con el yugo y flechas e insignias con el escudo de la División Azul. A pesar de ello, se escucharon quejas por no ‘poder’ pavonearse de esta guisa más a menudo, según explica Público. “Estos bandidos nos lo quieren prohibir todo, qué vergüenza”, bufó alguno.

Presencia policial
Cinco furgonetas antidisturbios estaban aparcadas en la puerta del cementerio con un objetivo prioritario: evitar posibles incidentes con los habitantes de una casa okupa sita al lado del cementerio. “No más homenajes a asesinos fascistas en este cementerio”, decía una pancarta colgada en el recinto okupado. “Asesinos fascistas” a los que, el otro bando, consideraba héroes que combatieron para “liberar a Europa de la Rusia opresora”, recoge el diario antes citado. La jornada, finalmente, transcurrió sin altercados, y concluyó al grito de “¡España, una grande y libre!”.

Nostalgia del franquismo
El homenaje a los caídos en la División Azul tiene lugar anualmente e incluye una misa en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid. En esta misma parroquia se celebró, el pasado 20 de noviembre, una homilía en memoria de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera. Aquel día, los sacerdotes abandonaron el altar mayor siguiendo, en procesión, una bandera franquista que, finalmente, besaron. La Federación de Asociación de Vecinos de Madrid envió el pasado 1 de febrero una carta a la Delegación de Gobierno pidiéndole que evitase un acto similar convocado el próximo sábado por agrupaciones neonazis.

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