El caso Rushdie, o cómo se rompió la armonía entre el laicismo y el islam

En 1989 un edicto islámico llamó a matar al autor de la novela Los versos satánicos, considerada blasfema.

Es difícil subestimar el impacto que el affair Salman Rushdie, el edicto religioso que instigó en el mundo la muerte del autor de Los versos satánicos , tuvo en la política global, en la historia de las ideas y en la gran aventura de la ciudad multicultural. Un anaquel entero de libros recientes analiza la cadena violenta que suscitó la novela. Algunos historiadores le dan el rango del caso Dreyfus, de fines del siglo XIX, mientras otros sostienen que fue la chispa de esa Jihad interior que convive en las capitales europeas. Pocos años después Al Qaeda cometía el primer atentado contra las Torres Gemelas.

Febrero de 1989, día de San Valentín. Después de que la novela fuera prohibida en India, país de origen de Rushdie, y se produjeran protestas en Pakistán, el imán iraní Ruhollah Khomeini condenó al autor por “blasfemia contra el Islam” y llamó a los fieles a darle muerte a él y a todos aquellos involucrados en la edición del libro. El edicto, conocido como fatwa, podía ser ejecutado por cualquiera y solo podía revocarlo quien lo hubiera pronunciado. El imán Khomeini había depuesto al nefasto sha Reza Pahlevi pero pronto estaba al frente de un represivo “ régimen teocrático” (es definición de Eric Hobsbawm).

No tardaron las protestas masivas en las que se linchaba simbólicamente al escritor. Más papistas que el imán, numerosos líderes islámicos occidentales lo respaldaron. Solo por dar el tono, mencionemos al islamista Iqbal Sacranie. Futuro líder del Consejo Musulmán de Gran Bretaña, dijo que para semejante herejía. “La muerte quizá hasta es un castigo demasiado leve”.

Desde 1989 la fatwa motivó atentados incendiarios a librerías en Londres y ataques a la editorial Penguin. El traductor japonés de fue asesinado y otros tres traductores, heridos de gravedad. Con 82 años, el premio Nobel egipcio Naguib Mafouz, quien repudió la fatwa, fue acuchillado por extremistas y quedó hemipléjico. Durante años Los Versos satánicos no fueron publicados en edición de bolsillo. Hasta hoy el tomo en castellano atribuye la traducción a una misteriosa “Management”.

En 2005 el diario danés Jyllands-Posten publicó una serie de caricaturas de Mahoma que también resultaron ofensivas y desencadenaron protestas en las que hubo 50 muertos. Tanto estas caricaturas como el film del dudoso Sam Bacile parecen sátiras bastante gruesas, basadas en estereotipos que siempre cortejan la xenofobia. No es el caso de la sátira de Rushdie. Como observó el autor, hay que abocarse en serio para aislar la blasfemia en sus 250 mil exuberante palabras.

Los versos es barroca, corre a una velocidad de referencias y citas digna de James Joyce, solo puede considerarse insultante un sueño del personaje y unos breves versos: es una obra, no un panfleto.

Es incalculable lo que habría significado la fatwa si internet hubiera tenido la masividad de hoy. De hecho, es una de las bellas simetrías de la historia que el primer httpprotocolo de transferencia de hipertextos , en inglés- fuese inventado por los mismos meses en que el imán Khomeini moría sin desmentirse. En Youtube se lo puede ver en su último suspiro, en junio de 1989. La fatwa fue revocada diez años después.

Un aspecto crucial del affair Rushdie es que, al ser la religión instrumentada como marca de identidad, centró el debate político en la arena cultural. Algunos académicos, como Kenan Malik, hablan hoy del ilusorio mundo “pre-Rushdie”. sin protocolos para la convivencia de laicos y creyentes. Por estos días la Asociación Islámica de Estudiantes, de Teherán, diseña el videojuego “La estresante vida de Rushdie y la Implementación del Veredicto”. En los últimos años el presidente Ahmadinejad, ha protestado contra los “enemigos” de Irán y su “guerra cultural blanda” mediante canales satelitales y películas de Hollywood.

Rushdie pasó más de diez años bajo protección de la policía británica. Hoy es catedrático en los EE.UU. Lleva su Facebook, un blog y una locuaz cuenta de twitter. Hoy cierra en Londres su Joseph Anton , un libro de memorias que se lanzará la semana próxima en diecisiete idiomas. Hasta ahora no ha comentado el ataque a la embajada en Libia.

Archivos de imagen relacionados

  • Mani Egipto pelicla Mahoma
Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...