El caso Donapea. La cesión al Opus de un Instituto Público en Navarra

El pasado

Una de las noticias de las que más se ha hablado este verano en los medios de comunicación ha sido el denominado caso Donapea, relacionado con la intención que tiene la Universidad de Navarra en implantar tres centros de investigación en la parcela que actualmente ocupa el CIP Donapea. En este artículo se analizará la situación actual de la problemática originada por este caso, que se publicará en dos días sucesivos

En este contexto y para evitar la amnesia de algunos, sería conveniente que hiciéramos un poco de memoria respecto a la historia reciente del CIP Donapea. Fue en la década de los años setenta cuando arranca la historia del Instituto de FP. Estando en Madrid el exalcalde de Pamplona Jesús Velasco y el entonces director de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, M.J. Urmeneta, se enteraron en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) de que quedaban dos días de plazo para ceder una parcela a fin de construir un instituto de FP en Pamplona; con máxima celeridad, al día siguiente, hicieron las gestiones oportunas para inscribir la parcela de Donapea a nombre del Ayuntamiento, y posteriormente se la entregaron al MEC.

Esta urgencia en el cumplimiento de los plazos es lo que impidió que la universidad privada de Navarra pudiera reaccionar tan rápidamente como exigían las circunstancias con el fin de impedir que, en una parcela colindante a su campus, se construyera un incómodo Instituto público y además de FP, con todo lo que ello suponía. Desde ese momento La universidad privada ha tenido una fijación casi enfermiza, que todavía continua, para apropiarse de la parcela de Donapea. Hizo presiones de todo tipo para impedir la construcción del entonces Politécnico, lo que no impidió que gracias a aquel Ayuntamiento y a la movilización de organizaciones populares, el Instituto Politécnico se inaugurara en 1980. Corrían los años de las décadas de los sesenta y setenta en los que la universidad privada intentaba expandirse, extendiendo su campus a costa de cualquier cosa: expropiaciones del Ayuntamiento para cederlas a la universidad privada, donaciones, compras aceleradas, etc, apropiándose de una u otra forma, de los terrenos colindantes a sus dominios y ampliando su campus en más de un millón de m2. Todo le parecía poco, mientras oteaba el horizonte de forma ambiciosa.

De esta manera surgió el actual centro de Donapea. No es de extrañar por tanto que, desde entonces y han pasado ya 33 años, la verruga que nació junto a su campus, haya sido reiteradas veces ignorada y torpedeada, pero como todo ello no ha sido suficiente, actualmente han decidido extirparla de raíz, con la excusa de la creación de puestos de trabajo, la apuesta por la innovación y la investigación, el progreso y el desarrollo.

Las relaciones de buena vecindad que ha mantenido el CIP Donapea y la universidad privada, han sido inexistentes por no decir poco cordiales; algunos hechos patentes, que alguna vez comentaremos, que se han convertido en meras anécdotas, están relacionados con los impedimentos impuestos al acceso al Campus de la Universidad desde nuestro centro, o a la valla existente de medio km que rodea el perímetro de Donapea. No es casualidad, que desde el campus de la UN prácticamente no se visualice Donapea ya que existen una barrera de chopos de altura suficiente para impedir, incluso estando dentro del campus, la vista de la molesta construcción. Tampoco es casualidad la rotonda que se habilitó, el pasado año, para que se pudiera acceder al parking que se construyó cerca de los comedores de la Universidad, si esta rotonda se hubiera hecho, solamente, 75 metros más adelante en el cruce para acceder al Instituto, se hubiera solucionado el problema de acceso a sus instalaciones y de esta manera se evitarían los múltiples accidentes que en el cruce se originan. Por cierto y en aras de conseguir mejorar las relaciones de vecindad, sería muy generoso que la universidad dejase compartir a la comunidad de Donapea, el parking construido y que está situado a 100 m. del Centro. ¿Es un sueño?

El presente

En marzo del pasado año, dos meses antes de la convocatoria de elecciones autonómicas y municipales, de forma imprevista y sin haber informado previamente a la comunidad educativa del CIP Donapea, el entonces presidente del Gobierno de Navarra Miguel Sanz, acompañado del secretario general del PSN Roberto Jiménez presentaron conjuntamente el protocolo general para la implantación de tres nuevos centros de investigación en la parcela del actual CIP Donapea y que estaba firmado por el Gobierno de Navarra, la Universidad de Navarra y por la Fundación para la Investigación Médica Aplicada (FIMA).

Para ejecutar el protocolo mencionado, se requería prioritariamente la modificación del Plan Municipal de Pamplona, para convertir la parcela actual de Donapea, de uso público en una parcela de equipamiento privado. El pleno municipal del Ayuntamiento de Pamplona en sesión del 4 de julio de este año, decidía no llevar a efecto dicha modificación por 14 votos en contra (Bildu, Nafarroa Bai, PSN e I-E) y 13 votos a favor (UPN y PPN).

No parece coincidencia que el día anterior al pleno municipal el Rector de la Universidad de Navarra se pusiera a recordar a Roberto Jiménez que había dado su palabra para apoyar este proyecto y manifestaba que los tres centros de investigación se implantarían en la parcela de Donapea o en ninguna otra parte, añadiendo que no había opción "B". De la misma manera la semana anterior al pleno municipal, un periódico, para poner más el dedo en la llaga, y presionar al PSN, publicaba en portada el titular de una noticia a tres columnas que rezaba "El PSN, bloquea tres centros de investigación a la Universidad de Navarra".

Posteriormente en sendas comparencias parlamentarias en las comisiones de Educación y de Fomento los Sres. Iribas y Zarraluqui respectivamente defendieron a capa y espada y con energías dignas de mejor causa, el cumplimiento del Protocolo y saltándose la autonomía municipal anunciaron que presentarían un PSIS (Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal) ante el Parlamento, intentaron justificar la legalidad de este PSIS, mientras los partidos de la oposición lo ponían en duda.

En la misma comparencia anterior de la comisión de Educación el portavoz socialista manifestó que su partido, aunque apoyaba el proyecto, estaba en contra de que el nuevo centro de FP se construyera en la parcela del centro "San José", ya que pensaba que no reunía las condiciones para albergar el Instituto y propugnaba que se buscase otra y que mientras tanto UPN retirase el PSIS. José Iribas recogió el guante inmediatamente y le propuso que, conjuntamente, buscasen otra parcela distinta a la del "Centro San José" y se comprometía entre tanto a dejar en suspenso el PSIS. De esta manera, el Consejero, reconoce que la parcela de "San José "no era tan idónea como hasta entonces lo había venido manifestando públicamente.

En el último Pleno del Ayuntamiento de Pamplona, se aprobó con el apoyo del PSN una moción presentada por NABAI por la que éste pondría recurso jurídico contra el PSIS, "en defensa de las competencias y decisiones urbanísticas del Ayuntamiento". En este mismo Pleno no se aprobó otra moción presentada por I-E, para mantener el CIP Donapea en su ubicación actual, ya que el PSN se abstuvo.

En una reunión reciente entre los máximos dirigentes del PSN con la Dirección de nuestro Centro acompañada de varios profesores, este partido, incluso reconociendo de forma expresa que el gran beneficiario de este proyecto era la Universidad del Opus Dei, propugnaban el traslado de Donapea a otra parcela, dejando de esta manera expedito el camino para que FIMA consiguiera su deseada parcela. ¡Increíble!

La posición de los partidos navarros ante este caso es clara, ya que UPN y PPN defienden con gran ahínco, el proyecto en su línea habitual de defensa de los intereses de la universidad privada, mientras que los partidos de la oposición piden explicaciones, con poco éxito. Cosa distinta es la contradicción política del PSN ya que en el Ayuntamiento de Pamplona su oposición al proyecto ha sido invariable, clara y justificada desde el principio, mientras que en el Parlamento de Navarra, cuando formaban gobierno de coalición con UPN lo apoyaban, posteriormente cuando ya no formaban parte del gobierno, lo rechazaban y actualmente en parte lo apoyan y en parte lo rechazan. ¡Sorprendente!

En el colmo de la desfachatez, en declaraciones recientes a un periódico el nuevo rector de la Universidad de Navarra, expresa que todos los problemas se van a resolver, que lo pactado se llevará a cabo pronto y espera que todo acabe bien, "Imaginamos que será para La universidad privada", además afirma que "Donapea está ubicado en medio de la nada". La pregunta es: si Donapea está en medio de la nada, cómo se van a ubicar los tres centros en la nada, o ¿es que la colina de Donapea cuando sea absorbida por La universidad privada pasará de la nada a toda una operación urbanística?. También añade que si no resuelven los problemas habrá que pensar en un plan "B"; recordemos que el actual Rector decía que no había plan "B". Es fácil deducir que no es que tengan una opción "B", sino que tienen otra opción "C", otra "D" …..y otra "Z", y todas pasan por conseguir de una forma u otra la ansiada parcela de Donapea. Para meter todavía más presión las últimas declaraciones del nuevo Rector a DIARIO DE NOTICIAS resultan desafiantes al decir que tienen alternativas a Donapea, también fuera de Pamplona si finalmente no consiguen la parcela perseguida. ¡Ahí queda eso!

En junio de este año, 89 profesores de Donapea hicieron una reclamación ante la Oficina del Defensor del Pueblo de Navarra, alegando diferentes motivos para oponerse a este proyecto, las razones eran las siguientes: el protocolo firmado entre el Gobierno foral y la Universidad de Navarra se consideraba que era abusivo a favor de la Universidad de Navarra y de FIMA, otro motivo era que el protocolo no debería ser válido porque el Gobierno de Navarra utilizaba como bien de cambio unas infraestructuras que no son de su propiedad ya que la parcela de Donapea pertenece al Ayuntamiento de Pamplona; también se alegaba que en el intercambio de parcelas entre el consistorio y el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona salía perjudicado por lo menos en 6.000 m2 de terreno, y para terminar que la parcela del centro San José no era la más adecuada para acoger a 1.400 alumnos.

A mediados de agosto, el Defensor del Pueblo dictaminó sobre el caso y entre otras consideraciones en el último apartado refiriéndose a las sugerencias que hace al departamento de Educación, señala que éste analice si es posible compatibilizar el mantenimiento de las instalaciones del CIP Donapea con la futura implantación de los tres centros de investigación que permitiera la coexistencia de todas las edificaciones y servicios.

Por lo tanto, no sorprende que el profesorado del CIP Donapea haya mostrado casi por unanimidad la oposición a que se lleve a efecto este proyecto, ya que se ha visto involucrado en una operación completamente ajena a sus intereses. Nos preguntamos qué es lo fundamental para la universidad privada, ¿la implantación de los tres centros de investigación o conseguir la parcela de Donapea?. Si la respuesta fuese los centros de investigación, lo tienen muy fácil: los construyen en el campus de su universidad y el problema queda solucionado, además así ahorraría al Gobierno de Navarra más de 25 millones de euros. Que se sepa, nadie de Donapea, ha dicho nada en contra de las últimas edificaciones realizadas en el campus, obras como el CIMA, el Museo de Arte Contemporáneo, la ampliación de la Facultad de Económicas, etc, Si se implantasen los centros de investigación en el campus, cumpliendo la normativa vigente, de la misma manera, nadie se opondría. Resulta inquietante, pero lo fundamental para la Universidad es que con la excusa de los centros de investigación, quieren conseguir a cualquier precio la parcela de Donapea, y es por este motivo que las instituciones públicas navarras se deberían oponer a aceptar este órdago lanzado por la Universidad del Navarra y no supeditar el interés general de Navarra a los intereses privados del Opus Dei.

Una vez más y para que quede claro, se equivocan si piensan que se está en contra de la investigación y de la creación de puestos de trabajo, lo haga quién lo haga, sino que denunciamos los intereses oscurantistas que se vislumbran en esta operación. Lo contrario hubiera sido una irresponsabilidad por nuestra parte.

Que no se nos olvide que todavía somos un centro de FP, que este año debemos incrementar la matrícula y que las instalaciones y los medios se consumen, y mientras que se lo piensan, hay que seguir manteniéndonos, mejorando los accesos, acercando líneas de bus, mejorando el aparcamiento. Por adelantado, pedimos respeto por el trabajo desarrollado en el CIP Donapea, recordamos que tenemos la Q de Plata del Gobierno de Navarra, y somos un centro calificado como "excelente".

Ante una situación de crisis generalizada, en el comienzo de un nuevo curso, con más alumnado y menos profesorado que el año pasado, negros nubarrones acechan otra vez a Donapea. Si el PSN y más concretamente Roberto Jiménez lo quisiera y además superaran las presiones a las que los poderes fácticos navarros y de fuera, les están sometiendo, el futuro de Donapea estaría garantizado. Entretanto, les es indiferente que trasladen el instituto al centro San José, a Lezkairu o la Conchinchina. Por cierto, ¿han pensado en la parcela de la antigua cárcel de Pamplona?

Para terminar, nos permitimos sugerir que alguien responda a la pregunta formulada inicialmente y que es la clave de todo este proceso: ¿Por qué los centros de investigación de la Universidad de Navarra, imprescindiblemente, se tienen que ubicar en la parcela actual de Donapea?. Tengamos un poco de sentido común, si el Gobierno de Navarra se quiere ahorrar muchos millones de euros, que los Centros de investigación se ubiquen en el campus universitario y que dejen a Donapea en el lugar donde está actualmente y de esta manera el caso Donapea pasaría al olvido.

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