El caso de la solicitud de aborto que enfrenta a una mujer discapacitada, a la Justicia y la Iglesia en Reino Unido

Los médicos han solicitado practicar el aborto a una mujer discapacitada, pero tanto ella como su familia y la Iglesia local de oponen. La Justicia del Reino Unido tuvo que pronunciarse al respecto.

El embarazo y la hipótesis de un aborto forzoso de una mujer discapacitada está generando una controversia judicial y médica en el Reino Unido, con la implicación de la Iglesia católica del país. La Iglesia católica en este país saludó esta semana un dictamen judicial que impide el aborto forzoso de una mujer discapacitada, solicitado por los médicos que la tratan y al que se oponían la embarazada y su madre.

En un comunicado, el obispo auxiliar de la diócesis de Westminster (Londres), John Sherrington, dio «la bienvenida» a la decisión de la Corte de apelaciones, que el lunes revocó una sentencia anterior que autorizaba la terminación del embarazo. «Es increíble y chocante que el NHS(servicio nacional de salud británico) quisiera poner fin a un embarazo saludable contra los deseos de la embarazada, su madre y la trabajadora social» que tienen asignada, ha afirmado.

Orden anulada

Este lunes, la Corte de Apelaciones anuló el dictamen emitido el pasado viernes por la jueza Nathalie Lieven, de otro tribunal, que, tras escuchar a las partes y admitir «lo doloroso» del caso, concluyó que el aborto a las 22 semanas era lo mejor para la joven discapacitada. Según recogen algunos medios católicos del Reino Unido, la embarazada, de algo más de 20 años, es de origen nigeriano y católica, al igual que su madre, que es quien presentó la demanda ante la Justicia.

Durante el proceso judicial, los doctores y psiquiatras que tratan a la chica, que tiene la capacidad intelectual de un niño de entre 6 y 9 años y problemas de salud mental, adujeron que su estado podría empeorar con la gestación y su comportamiento plantearía un riesgo para el bebé. También alegaron que el recién nacido podría tener que ser entregado a los servicios sociales, lo que tendría mayor impacto emocional en la joven que un aborto, efectuado dentro del plazo de 24 semanas permitido por la ley.

Polémica en el Reino Unido

Sin embargo, la madre de la afectada se opuso a interrumpir la gestación – según la prensa católica, por motivos religiosos – y se ofreció a cuidar del pequeño. El caso ha suscitado la polémica entre la comunidad católica británica, y el mismo obispo Sherrington condenó el dictamen del viernes, al opinar que violaba los derechos humanos de la embarazada y los de su bebé.

Además, unas 75 mil personas han firmado una petición por internet iniciada el 22 de junio por la organización contra el aborto «Right to Life», en la que se pedía la intervención en el asunto del ministro de Sanidad, Matt Hancock. En el Reino Unido, la confesión dominante es la Iglesia anglicana, de la que es cabeza la reina Isabel II, mientras que la fe católica es minoritaria, con algo más de cuatro millones de creyentes registrados en 2010, en torno al 8 % de la población.

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