El cardenal mexicano Norberto Rivera niega ante la justicia de EU haber solapado a pederasta

Asegura por escrito que jamás dio protección al perseguido cura Nicolás Aguilar

Contrario a lo que había declarado, el cardenal Norberto Rivera Carrera presentó una declaración jurada en la cual se defiende de las acusaciones en su contra y solicita que el caso sea desestimado.

En un hecho inédito en la historia de México, el purpurado, que había declarado el pasado 17 de febrero que no tenía conocimiento de ningún proceso en su contra, presentó una declaración de 19 puntos: "Tengo conocimiento personal de los hechos que aquí se señalaran, y si me llamaran, podría testificar de manera competente en este caso".

El arzobispo mexicano ha contratado a una de las firmas jurídicas más importantes de Estados Unidos: Mayer, Brown, Rowe & Maw LLP. Los abogados que se encargaron de su defensa ayer ante la Corte Superior de California son Michael L. Ciprés y Steven R. Selsberg. Ambos letrados dejan claro que defienden al cardenal y a la diócesis de Tehuacán, pero no emprenden batalla legal alguna en favor del cura Nicolás Aguilar, acusado de violar a 90 niños en México y Estados Unidos.

La estrategia de la defensa del cardenal se centra en desconocer la jurisdicción del tribunal: "Durante toda mi carrera he servido a la Iglesia en México. No he hecho, ni ahora ni nunca, negocio alguno o mantenido una oficina en el estado de California".

El cardenal argumenta en su declaración jurada que no puede ausentarse de sus deberes en México: "Si me veo obligado a defenderme de una demanda en California, el desempeño de mis labores y, en consecuencia, la Iglesia en México, se verán severamente desorganizadas".

A continuación, el purpurado pasa a explicar con detalle el camino que siguió Nicolás Aguilar bajo sus órdenes: "En 1986, en mi capacidad de obispo de la diócesis de Tehuacán, me enteré de que el demandado padre Nicolás Aguilar, entonces sacerdote de la parroquia de San Sebastián Mártir, en Cuacnopalan, en la diócesis de Tehuacán, había sido asaltado en su residencia en la parroquia el 7 de agosto de 1986. Como había rumores de que hombres adultos pernoctaban en la iglesia donde vivía el padre Aguilar, sospeché de que algún incidente homosexual habría precipitado el asalto".

El cardenal Rivera intenta desmentir la tesis del cardenal Roger Mahony, al señalar que él no "transfirió" al cura pederasta: "En vez de ello, dejé al cardenal Mahony la decisión de permitir al padre Aguilar trabajar en la arquidiócesis de Los Angeles. Sin embargo, como sospechaba que (Aguilar) podría ser homosexual, advertí que la motivación del viaje" del presbítero a Los Angeles era por "motivos familiares y de salud".

Norberto Rivera proporciona a continuación información sorprendente: "La frase 'motivos familiares y de salud' se usaba dentro de la Iglesia para advertir que un sacerdote padece de algún tipo de problema".

El purpurado asegura que envió ese informe sobre la "problemática homosexual" del padre Nicolás Aguilar, pero Mahony sostiene que nunca lo recibió.

Explica que el documento se lo dirigió también al padre Thomas Curry, pues sostiene que Aguilar le solicitó, por conducto de monseñor Curry, que escribiera "confidencialmente" el reporte, ya que entendió que se pretendía descubrir los hechos que le habían "orillado" a describir la visita del cura "por motivos familiares y de salud".

El cardenal mexicano afirma: "El 23 de marzo de 1987 escribí al entonces arzobispo Mahony una carta confidencial, con copia para monseñor Curry, estableciendo que: a) el padre Aguilar contaba con el aprecio de sus colegas y sus feligreses, y b) El padre Aguilar solicitó dejar la diócesis con el fin de ir a trabajar en la arquidiócesis de Los Angeles. Además hice referencia al asalto del padre Aguilar en 1986 y establecí que 'se sospechaba que la causa fundamental que provocó ese asalto era debido a problemas de homosexualismo'".

El declarante sostiene: "Yo no fui consciente de, y mi carta no se refirió a ninguna supuesta actividad homosexual con menores de edad. No obstante, yo nunca recomendé al padre Aguilar para trabajo pastoral en la arquidiócesis de Los Angeles en esa carta".

Rivera Carrera quiere dejar claro en su declaración jurada por escrito que su diócesis no pagó el boleto de avión de Nicolás Aguilar a Los Angeles, y que después no tuvo control alguno sobre sus actuaciones: "No estoy ahora escondiendo al padre Aguilar de la justicia, ni jamás lo he hecho. Nunca he ocultado el paradero del padre Aguilar a las autoridades o a los oficiales de la Iglesia ni en México ni en California".

Además de la declaración del cardenal, el obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, presenta como "apoyo" a la moción de los demandados mexicanos para derogar el servicio de comparecencia por falta de jurisdicción: "La diócesis es una organización no lucrativa mexicana con su principal lugar de operaciones en Tehuacán, Puebla, México. La diócesis se rige bajo las leyes de la república mexicana. La misión de la diócesis es promover el Evangelio de Cristo de acuerdo con lo establecido por la Iglesia Católica Romana…"

La defensa del cardenal presentó además un documento de 20 páginas como moción para desestimar la demanda por la falta de jurisdicción del tribunal de Los Angeles debido a la falta de vinculación entre los demandados y la Corte.

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