El cardenal Martini cree un «mal menor» el uso del preservativo

El jesuita, que se sitúa en el lado más progresista de la Iglesia, defiende el derecho que una persona enferma de sida tiene de proteger a su pareja

El cardenal italiano Carlo Maria Martini admitió ayer en una entrevista que el uso del preservativo y el aborto en algunos casos son aceptables como un "mal menor", lo que ha desatado numerosas reacciones entre los católicos.

El cardenal Martini, de 79 años, intelectual jesuita, durante años arzobispo de Milán y actualmente retirado en Jerusalén, ha sido el líder del ala más progresista de la Iglesia y el eterno adversario del cardenal conservador Joseph Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI.

En una entrevista con el investigador Ignazio Marino, publicada por la revista semanal Espresso, el purpurado aceptó que en "casos límites" se puede emplear el preservativo, por ejemplo ante el sida.

"Ciertamente el empleo del preservativo puede constituir en algunos casos el mal menor", afirmó al referirse a la presencia de la enfermedad de sida en uno de los miembros de la pareja.

"El afectado tiene la obligación de proteger al compañero y este debe tener el derecho de protegerse", comentó.

"El asunto es saber si las autoridades religiosas deben hacer propaganda a favor de un medio de defensa así, como si los otros medios, inclusive la abstinencia, pasaran a segundo lugar, corriendo el riesgo de promover una actitud irresponsable", agregó.

La posición de Martini parece contrastar con la del papa Benedicto XVI, que dijo a una delegación de obispos africanos que la abstinencia era "el único medio infalible para prevenir la expansión del sida".

La oposición al uso de condones ha sido fuertemente criticada por cooperantes y sacerdotes que actúan en África, donde millones de personas están infectadas por el virus.

Sobre el aborto, Martini estima que las leyes adoptadas en numerosos países occidentales en su favor han sido de "alguna manera positivas", ya que "han contribuido a disminuir y tendencialmente a eliminar los abortos clandestinos".

"Es difícil que un Estado moderno no intervenga para impedir una situación salvaje y arbitraria", aseguró.

"No quiere decir que se ha dado 'licencia para matar'", advirtió, sino que el Estado interviene "para que disminuyan los abortos", sus causas y exige precauciones.

El cardenal italiano considera también que la adopción de embriones congelados para su implantación, en vez de su destrucción, puede ser también un "mal menor", aun si los adopta una mujer sola.

"Donde se presenta un conflicto de valores, me parece éticamente más significativo proponer ese tipo de soluciones que permitan la expansión de una vida en vez de dejarla morir", comentó.

Para Martini, la Iglesia debe "formar las conciencias" y ayudar a "discernir entre el bien y el mal en todas las ocasiones", porque "prohibir y decir 'no' en realidad no sirve de nada".

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