El cardenal de Madrid afirma que el Estado ha de limitar sus competencias sociales al orden público

Alfa y Omega, la revista del Arzobispado de Madrid, reproduce esta semana un discurso en el que el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal, advierte de que “no se ve razón” para modificar los Acuerdos Iglesia-Estado, es decir, el Concordato que desde 1979 regula su marco de actuación y sus privilegios en materias como la educación o la financiación.

Expone que el “Estado liberal” extendió su actuación a campos tradicionalmente en manos de la Iglesia como “la escuela” o “la beneficencia” y su “objetivo último es la destrucción de la propia organización de la Iglesia” y enarbola el Concordato como garante de una normativa “limitadora de la soberanía del Estado”. Mientras defiende su ámbito de actuación, Alfa y Omega no duda en inmiscuirse también en política marcándole al PP el camino que debe seguir y criticando reiteradamente su operación “centro”.

Alfa y Omega, la revista del Arzobispado de Madrid, incluye en su último número un discurso de Rouco en el que advierte de que, desde la Revolución Francesa, “el nuevo Estado liberal va extendiendo su campo de actuación a la enseñanza, al matrimonio y a la familia y a los servicios sociales, de forma monopolizara”, es decir, ocupando campos que se había arrogado hasta entonces la Iglesia católica. Nacían así “la escuela estatal única laica, el matrimonio civil obligatorio, la beneficencia estatalizadora, etc.”.

El Estado debe limitarse “al orden público”
Rouco continúa dejando claro que no le gusta ni el Estado del Bienestar, ni la redistribución social vía impuestos, ni un poder político con demasiadas competencias: “Nos encontramos con (…) un Estado que interviene prácticamente en todos los órdenes de la vida. A este fenómeno añadimos un sistema fiscal extraordinariamente absorbente, que apenas deja resquicios económicos para una disposición más libre de sus ingresos por parte de los ciudadanos. […] Las competencias propias y específicas del Estado en el radio de la vida social (…) se deben ceñir al mantenimiento y garantía del justo orden público”.

El Concordato puede “ser mejorado”
El presidente de los obispos españoles argumenta en un momento dado que el Concordato de 1979 supone en la práctica “la inserción limitadora de la soberanía del Estado” y que “no se ve razón” para cambiar este marco de relaciones entre Iglesia y poder público. Es más, advierte de que “antes al contrario” este sistema de regulación jurídica merece “ser mejorado”.

La Iglesia sí puede hacer política
Pese a defender una acción limitada de la política, Rouco no tiene inconveniente en, a través también de Alfa y Omega, tratar de intervenir en ella, concretamente a través del Partido Popular. El semanario católico incluye hasta tres artículos en los que marca al PP que ha salido del último Congreso el camino que debe seguir. Así, en la información con el título Parte del nuevo PP se instala en un cristianismo ambiguo muestra su preocupación por si la formación de Rajoy les abandona en materias como la oposición a Educación por la Ciudadanía, el matrimonio homosexual o el aborto.

“Se lleva años especulando sobre un cisma”
En otro artículo advierten contra “el giro al centro” y lanzan un críptico mensaje sin aludir directamente al PP recurriendo a otro Congreso, el de los anglicanos: “Los problemas de verdad empiezan cuando uno asume el discurso de quien sólo quiere hacerle callar”. Para esta comunidad religiosa “ya no hay esperanza para una comunión unificada tras tanto experimento políticamente correcto” y si “se lleva años especulando sobre un cisma”, esta vez “parece que va en serio”.

“No hay mimbres para ese cesto”
Por si quedaban dudas, el editorial del semanario católico, que aparece bajo el seudónimo de Gonzalo de Berceo, se encarga de despejarlas todas: “Ya ha pasado el Congreso del PP, del que don Mariano Rajoy ha salido elegido como sucesor de sí mismo y en el que los populares han iniciado el viaje al centro, ese mítico sitio al que se va a buscar un puñado de votos, perdiendo en el camino el triple de los que se van a encontrar (…) No hay mimbres para ese cesto, y pronto lo van comprobar, en las primeras elecciones que haya, porque van a ser bastantes menos, a no ser que rectifiquen clamorosa y llamativamente”.

Alusiones personales a las mujeres del PP
También alude a la vida personal de la nueva secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, a quien El País presentó como enfrentada a la Iglesia por su condición de madre soltera tras un tratamiento de fertilidad y aluden a Sáenz de Santamaría hablando de “otra prócer del PP que ha exhibido no estar casada por la Iglesia”: “Por fin, ya sabemos con seguridad en qué consiste ser de centro o, al menos, qué características confieren a una mujer la condición de políticamente centrista y progresista”. A pesar del tono de estas advertencias de la Iglesia y de las alusiones personales, desde el nuevo equipo de Rajoy ya se han producido varios intentos de reconciliarse con el Episcopado, algunos protagonizados por la propia Cospedal en otro medio controlado muy singularmente por los obispos, la COPE.

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