El cardenal Carles avala el «no» a Educación por la Ciudadanía

«El creyente no puede admitir que la ley intente suprimir a Dios», afirma el prelado El PP acusa una vez más al Gobierno de pretender «manipular» y «adoctrinar»

La campaña del lobi ultracatólico contra la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía aterrizó ayer en Catalunya de la mano del arzobispo emérito de Barcelona, Ricard Maria Carles, quien no tuvo pelos en la lengua a la hora de arremeter contra el que sin duda es el contenido más polémico de la ley orgánica de educación (LOE) del Gobierno socialista. "No se puede obligar a nadie a creer, pero tampoco se puede hacer de la fe algo difícil o imposible", se quejó.

Con la idea de que "el creyente no puede admitir que costumbre y ley intenten suprimir a Dios", Carles dio un espaldarazo a la campaña en favor de la objeción de conciencia que vinieron a impulsar los sectores opuestos a la nueva asignatura. Cerca de 200 personas asistieron al acto, organizado por el Foro Catalán de la Familia, en el Auditorio FIATC; solo les faltó persignarse cuando uno de los ponentes pronunció el nombre de Pedro Zerolo.


"ACTIVISMO GAY"
El arzobispo emérito interpretó la política educativa del Gobierno como un ataque decidido contra la Iglesia, y acto seguido acusó al "Estado" de querer introducir en una materia escolar "una concepción de las personas, la vida y el mundo que suplanta la formación religiosa escogida libremente por el 80% de las familias españolas". Después de Carles, el presidente de la asociación Profesionales por la Ética de Catalunya, Ramón Novella, denunció el "activismo gay" que supuestamente conlleva la asignatura.


En el Congreso, mientras, el PP y el Gobierno volvieron a enzarzarse a cuenta de la nueva materia. El diputado conservador Eugenio Nasarre acusó al Ejecutivo de pretender "manipular" y "adoctrinar", incluso de tener una "pretensión totalitaria", mientras que la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, miró a Europa para decir que no es para tanto. Cabrera recurrió a una larga lista de países –desde Finlandia hasta Portugal, pasando por el Reino Unido y la República Checa– y acabó concluyendo: "Trabajamos en la misma línea. No nos hemos inventado nada, pero sí somos la excepción en cuanto a cómo han reaccionado algunos ante esta materia".


La asociación Cristianisme al Segle XXI decide apoyar la iniciativa

La asociación catalana Cristianisme al Segle XXI critica duramente la oposición a la nueva asignatura: considera "loable" el objetivo del Gobierno –facilitar "el pleno desarrollo de la personalidad en lo que se refiere a los principios democráticos de convivencia, derechos y libertades fundamentales"– y afirma que "no se puede poner en duda el derecho del Estado de hacer una propuesta en este sentido". "La nueva composición de nuestra sociedad hace que la antigua fórmula que defiende la Conferencia Episcopal sea hoy antieducativa y anticonstitucional", añade.

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