El Cairo reza al compás

Un grupo de almuédanos profesionales ha realizado un concurso para seleccionar las voces más hermosas de todo el país y grabar sus voces para llamar a la oración

Mustafa, muecín de la mezquita de Sultán Hassan, entona el Allahu Akbar- MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ

Como un arrullo que se mece y se expande en una ola desacompasada sobre los minaretes de El Cairo, el Allahu Akbar (Alá es Grande), llama a los fieles musulmanes a la oración cinco veces al día. No es una voz son miles, hasta más de 4.500, las de los muecines que elevan su himno cada jornada para convocar al rezo. Pero el murmullo casi místico de la ciudad que parece mantener una conversación de alminar en alminar recorriendo La Victoriosa, está pronto a desaparecer después de 130 años. El Gobierno ha decidido unificar el canto del adhan y desde el próximo Ramadán (el mes sagrado islámico), que empezará la segunda semana de agosto, la convocatoria a la oración la llevará a cabo un solo almuédano y su canto será transmitido por radio a todas las mezquitas públicas de la ciudad.

El Gobierno propuso por primera vez el proyecto en 2004, provocando la oposición de algunos tradicionalistas, principalmente entre los ulemas de Al-Azhar que consideran que se está minimizando la llamada y además privando a los muecines de alcanzar el favor de Alá. En 2006 se firmó un contrato para adquirir 4.000 reproductores dando así el primer paso para ponerlo en práctica. Sin embargo muchos dudaban de la firmeza de la decisión y confiaban, y confían apenas unos días antes de que se lleve a cabo, que finalmente no se acometa.

Si es grande la magia suscitada entre los foráneos que escuchan por unos días esa salmodia, no es menor la molestia que causan algunos de estos cantos, principalmente el de madrugada, a los vecinos, miembros de otras religiones, o ateos que haberlos haylos. Con esta medida el Gobierno egipcio quiere evitar, según el portavoz del Ministerio de Waqf (bienes islámicos), Abdel Migahid que "debido a las variaciones de tiempo entre mezquitas (en ocasiones separadas apenas por un centenar de metros), la llamada a la plegaria se prolongue durante más de 15 minutos".

Una encuesta del gubernamental Gabinete del Centro de Información y Apoyo a las Decisiones (IDSC), citado por el diario Al-Ahram, señalaba que el 58% de los egipcios están a favor de la medida, mientras que el resto se oponen al nuevo sistema y considera que disminuirá la espiritualidad de la llamada.

Esta tradición fue instituida en los albores del Islam. El profeta Mahoma encargó a un esclavo negro liberado, Bilal, que tenía una potente y agraciada voz que recitará el adhan y pronto se convirtió en una tradición elegir muecines para que desde los minaretes recordaran a sus hermanos que debían dedicar un rato a Dios. Pero con el paso del tiempo las hermosas llamadas dejaron de ser tales y en muchas ocasiones se convirtieron en todo lo contrario. "Bramidos que más que alabar, molestan a todo el vecindario", señala Ibrahim, un tendero que tiene su puesto junto a la entrada de una céntrica mezquita de El Cairo. Este hombre con galabeya y rosario en mano comparte el argumento de los defensores de la innovación que consideran que con la unificación de la llamada se librará a los oyentes de las voces poco agraciadas que a veces tienen los muecines de turno.

Así que los responsables del Ministerio de Waqf tuvieron que emular a sus ancestros y adaptarse a los tiempos que corren para seleccionar a las mejores voces del Islam. "Un grupo de almuédanos profesionales ha realizado un concurso para seleccionar las voces más hermosas de todo el país", explica Migahid. Aunque se niega a desvelar el nombre de ninguno de los 25 ganadores, que "se turnarán para cubrir todo el territorio". "Sólo puedo decir que ya lo hemos probado con éxito y que empezaremos, inshallah (si Dios quiere), el próximo día 11".

Tampoco quiere hablar sobre lo que ocurrirá con los más de 70.000 muecines que trabajan para el ministerio y que perderán su ocupación. "Con los años los muecines hemos terminado haciendo muchas otras cosas en la mezquita: limpiamos, ayudamos al imán en la oración de los viernes, tenemos todo listo para recibir a los fieles…", explica Mahmud. Este hombre de 24 años y licenciado en Filología, es almuédano en uno de los Zawaya (oratorios) de Khan Al Khalili. "Hay tantas mezquitas que es imposible no enterarse de la hora del rezo, yo a veces, ni siquiera tengo que llamar porque todo el mundo acude al oír el adhan de Al Hussein. Así que nuestra vida no va a cambiar. Si no cantamos, podremos seguir igual con el resto de nuestros trabajos".

En el debate de la medida, que ya dura años, los detractores y defensores esgrimen sobre todo dos argumentos: a un muecín, que no puede convocar a la oración, se le quita la posibilidad de ganarse el favor de Dios (Thauab) con actos piadosos. Además hay quien argumenta que no es sincero aspirar a la perfección (refiriéndose a las hermosas voces que se han seleccionado), en lugar de premiar la devoción de estos hombres de Alá. Para Mahmud, no hay "ningún problema al respecto". "El favor de Alá se alcanza de muchas otras formas y no seremos peores musulmanes por no entonar el adhan", explica. Tampoco ve inconveniente Mustafa, uno de los dos muecines de la mezquita del sultán Hassan (que seguro no estará entre los premiados a la voz más hermosa), que piensa seguir ofreciendo a los curiosos y turistas que se acercan a visitarla, una demostración de cómo canta el almuédano tradicional egipcio el "Allaaaaahu Akbaaaar"

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