El Ayuntamiento de Valladolid aporta 610.505 euros para abrir al público la torre de la catedral

La partida servirá para instalar un ascensor y adecuar el interior al acceso de los turistas

COMENTARIO: Como la propia Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid denuncia, se trata de un dislate municipal, en beneficio de la iglesia católica, que no sólo se apropia del patrimonio, sino que consigue que las instituciones públicas se los mantengan. Algo que si es escandaloso en cualquier época, ahora con los recortes en todos los servicios públicos básicos (sanidad, educación, servicios sociales), el escándalo resultaría impensable.

El arquitecto Elesio Gatón asegura que ya se encuentra trabajando en el proyecto y el Ayuntamiento dio este viernes luz verde a una partida económica de 610.505 euros para ayudar a que se haga realidad. O sea que, por fin, después de tres años (el anuncio es del otoño de 2009) se despeja el camino para la apertura al público de la torre sur de la catedral. La inversión final rondará el millón de euros y el Consistorio se ha comprometido a participar en este proyecto con el 64%, estos 610.504 euros que ayer recibieron el visto bueno de la Junta de Gobierno y que se repartirán en dos tandas. Este año llegarán 455.253 euros y el resto (152.252) se han presupuestado para el próximo ejercicio. El resto de la inversión correrá por cuenta del Arzobispado y de la Asociación Amigos de la Catedral.
 
El caso es que con la decisión tomada este viernes por el Ayuntamiento se despejan las dudas acerca de una iniciativa que permitirá abrir al público la torre de la catedral y convertirla, de este modo, en un recurso turístico más de la ciudad. Para ello será necesaria la adecuación del actual ascensor (que sube hasta la mitad de la torre, de 70 metros de altura) y la instalación de un segundo elevador que permitirá subir hasta lo más alto del pináculo de la Epístola, a tan solo unos palmos de la figura del Sagrado Corazón de Jesús, y desde donde el visitante obtendrá una impresionante vista panorámica de la ciudad. «Es complicado ofrecer una fecha de apertura porque todavía estamos trabajando en el proyecto», explicó ayer el arquitecto Elesio Gatón.
 
Con esta iniciativa se pretende, además, convertir a la catedral en un hito turístico de relevancia en la ciudad, característica que ahora mismo no tiene. Los principales guías turísticos destacan que hay otros monumentos que despiertan más interés entre los visitantes a Valladolid, como el Museo de Escultura, La Antigua o San Pablo, «que muchos turistas confunden con la catedral».
 
El atractivo de la obra reside no solo en las vistas que obtendrá el visitante, sino también en los tesoros que podrá observar a medida que ascienda por la torre. Destacan las campanas (fechadas en el año 1922), las antiguas esferas de los relojes (algunas custodiadas en el interior de la torre) y, sobre todo, el mecanismo del reloj catedralicio, con ruedas y péndula de bronce, y perfectamente protegido para evitar que se vea dañado por los excrementos de las palomas.
 
Limpieza del interior
Este es uno de los principales problemas al que tiene que hacer frente el pináculo, puesto que las aves no encuentran impedimento para acceder a su interior, por lo que el suelo presenta ingentes cantidades de palomina. Las tareas de limpieza y adecuación del interior de la torre deberán ser ingentes para ofrecer una buena imagen a los futuros visitantes. En la actualidad, para acceder hasta el reloj hay que ascender por una estrecha escalera de caracol (cerca de cien escalones de madera).

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