El Ayuntamiento de Valencia promueve la retirada de símbolos religiosos en espacios municipales

València en Comú llevará al pleno una moción en favor de la laicidad que contempla cambios en el reglamento de honores y limitaciones en el callejero.

El PP califica de «disparate» la moción en favor de la laicidad del Ayuntamiento

El portavoz de València en Comú e integrante del gobierno tripartito municipal, Jordi Peris, presentará este jueves en el pleno una moción a favor de la laicidad en todas las actividades que promueva el Ayuntamiento, un documento que servirá para adecuar el reglamento de honores y protocolos, así como retirar la simbología religiosa en los espacios públicos que dependan del Consistorio, según informaron.

Son algunas de las medidas que llevará Peris al hemiciclo en una iniciativa de su grupo municipal y que cuenta con el respaldo del grupo socialista, según confirmó el lunes LAS PROVINCIAS. El sentido del voto de los nueve concejales de Compromís está por decidir, indicaron fuentes cercanas a la formación, aunque sería una sorpresa que no dieran respaldo a la moción de uno de los tres socios de gobierno.

Fuentes de València en Comú indicaron que el documento se ha aprobado ya en otros Ayuntamientos, donde citaron Santiago de Compostela. Esto es una estrategia frecuente. Al ser la marca blanca de Podemos en los hemiciclos municipales, en cada ciudad lo ha presentado un partido distinto.

El segundo punto indica que en los espacios «de titularidad pública que dependan de este Ayuntamiento no existirá simbología religiosa, salvo aquella que signifique un bien patrimonial e histórico contrastado». En el comunicado se dice claramente la «retirada», con lo que podría tener efecto retroactivo. La escalinata principal de la sede consistorial está datada en 1924, aunque el conjunto del Sagrado Corazón de Jesus es una obra de 1941, un altorrelieve en mármol del escultor Ramón Mateu. El inmueble cuenta con la máxima protección patrimonial, por lo que no será retirado.

Otra cosa distinta es la imagen de la Mare de Déu situada en el patio interior de la Tabacalera. La pieza procede también de la postguerra, obra de Vicente Benedito y fue prestada por los trabajadores de la antigua fábrica de tabacos para las fiestas de la ciudad mientras se reconstruía la dañada en la contienda. También podrá afectar al mobiliario urbano en calles.

La moción tiene 13 puntos de acuerdo, aunque algunos de ellos ya ha sido puesto en práctica desde el principio del mandato. El séptimo habla de que en los cementerios municipales «los familiares de los difuntos pueden celebrar las ceremonias y enterramientos que estimen pertinentes en base a sus creencias y convicciones, dentro de la legalidad, higienes y salubridad».

Más llamativo es el punto uno, donde se incida que los reglamentos de honores y protocolos, tanto del Consistorio como de sus entes públicos, se adecuarán a la «no confesionalidad del Estado». A preguntas de este periódico, fuentes de València en Comú señalaron que el acuerdo no será retroactivo, es decir, que no afectará al título de alcaldesa perpetua que tiene la Mare de Déu.

En cuanto a los reconocimientos anuales con motivo del 9 d’Octubre, indicaron que se seguirán entregando a organizaciones religiosas cuando sean presentadas las candidaturas por los grupos municipales, aunque con la condición de que excedan el hecho religioso, es decir, que tengan un fin social.

El punto nueve del acuerdo también será objeto de debate con seguridad en el hemiciclo. «En la medida de lo posible se irán incorporando progresivamente referencias y conmemoraciones de carácter civil al calendario oficial, centros públicos y a los callejeros municipales». Fuentes de València en Comú indicaron que esto no afectará al santoral del callejero deValencia, no tendrá efecto retroactivo, aunque marca una línea muy clara de lo que debe pasar los próximos años con las nuevas rotulaciones de calles, que evitarán la simbología religiosa.

El PP califica de «disparate» la moción en favor de la laicidad del Ayuntamiento

«Un verdadero disparate» fue la definición empleada ayer por el portavoz del grupo popular, Eusebio Monzó, a la moción que presentará València en Comú al pleno de mañana en defensa del laicismo institucional. La iniciativa cuenta con el apoyo del grupo socialista, mientras que fuentes cercanas a Compromís indicaron ayer que no se ha cerrado un acuerdo con el texto definitivo.

La propuesta planteada al plenario por el portavoz de Valencia, Jordi Peris, y «amparada por el PSPV y Compromís se fundamenta en una falsedad y esconde un perverso intento del alcalde Ribó de dividir y enfrentar a los valencianos», dijo Monzó.

Según explicó, «la Constitución determina claramente, dentro del Título I de los Derechos y Deberes fundamentales, que España en un Estado aconfesional y no laico como pretende hacernos creer desde el tripartito».

Por esta razón, el concejal popular calificó como «una agresión» a las creencias religiosas de la mayoría de los valencianos, y a su historia de más de 2.000 años, la pretensión de aprobar una moción para que se supriman los símbolos religiosos de los espacios públicos, como también valoró como «ignorante y fuera de la realidad» la intención del tripartito de mantener al Ayuntamiento al margen de celebraciones religiosas.

«En este ataque perverso a las creencias y tradiciones de los valencianos nos preguntamos cuál es el papel del Partido Socialista», destacó el edil, para añadir que es «muy preocupante que los concejales socialistas, para mantener su débil estatus en el tripartito, traguen con medidas tan radicales como las que quiere imponer el alcalde Ribó». La iniciativa será defendida por Peris en nombre de València en Comú, aunque a día de ayer no tenía todavía el apoyo explícito de los ediles de Compromís para conseguir su aprobación.

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