El Ayuntamiento de Sevilla mantiene el plan de cesión de la antigua sede del ICAS a la Hermandad del Silencio

El inmueble, anexo a la Iglesia de San Antonio Abad, estaba comprometido desde 2007 para la corporación de la Madrugada

La cesión del inmueble municipal, que hasta hace pocos años fue la sede del Instituto de la Cultura y de las Artes de Sevilla (ICAS), a la Hermandad del Silencio continúa adelante. Fuentes municipales han informado a este periódico de que dicho acuerdo «aún no está cerrado», pero «se sigue trabajando en ello».

Se trata del edificio que se encuentra en la calle El Silencio, esquina con Alfonso XII, junto a la Iglesia de San Antonio Abad, sede canónica de la corporación de la Madrugada.

En 2007, en vísperas de un año electoral, el entonces alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, prometió que cedería dicho inmueble -en manos de la Delegación municipal de Cultura- a la hermandad de los primitivos nazarenos, con el fin de que ampliara su sede administrativa y albergara labores sociales.

En otoño de 2008 la Hermandad del Silencio presentó un ambicioso proyecto al Ayuntamiento para dar uso a dichas instalaciones, que cuentan con 700 metros cuadrados de superficie construida. La propuesta -diseñada por el arquitecto Antonio Tejedor– apostaba por que la planta baja acogiera un centro de día para personas necesitadas y otra sala polivalente. La primera planta quedaba reservada para las labores administrativas de la corporación, una medioteca (cuyos documentos más antiguos son 1350) y despachos para la asistencia social.

En una posterior remodelación se construiría una segunda planta que, a modo de ático y manteniendo la altura permitida en la zona, albergaría una residencia de ancianos, con seis habitaciones y capacidad para 12 personas. La puesta en marcha del ambicioso proyecto estaba prevista para otoño de 2009.

Sin embargo, a finales de 2010, la Hermandad del Silencio se encontró con la sorpresa de que la primera planta del inmueble prometido se había cedido a una ONG. Se mantenía, eso sí, la entrega de la planta baja para las labores administrativas de la corporación.

Desde entonces, poco más se ha sabido de la cesión del edificio, donde el ICAS dejó de estar hace años, al trasladarse al antiguo convento de Santa Clara. El inicio de un nuevo mandato reabre la posibilidad de que este trámite, por fin, llegue a buen término.

La hermandad, por ahora, guarda total cautela y no se pronuncia, algo que sí han hecho tanto el alcalde Juan Espadas como el delegado de Fiestas Mayores y del Distrito Casco Antiguo, Juan Carlos Cabrera. Fuentes consultadas por este periódico han confirmado el interés de ambos por ceder el espacio para las obras sociales de la cofradía.

«Aún no está cerrada la cesión, pero es intención de que el edificio se ceda al Silencio», aseguran fuentes municipales, que añaden que «se está trabajando en ello».

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