El Ayuntamiento de San Fernando (Cádiz) deberá indemnizar con 30.000 euros a una isleña que resbaló con la cera de las procesiones

La mujer se cayó y se fracturó la rodilla en la calle Real, donde acababa de desfilar un paso

El Ayuntamiento de San Fernando debe indemnizar con 30.000 euros a una vecina de la localidad que durante la Semana Santa de 2014 se resbaló en la céntrica calle Real con la cera de las procesiones y se fracturó la rodilla como consecuencia de la caída.

Según ha informado el Bufete Ortiz, que ha llevado la dirección jurídica del caso, en abril de 2014 una mujer de 52 años se resbaló en la calle Real de San Fernando, a la altura de la iglesia de San Francisco en dirección Iglesia del Carmen, cuando el pavimento estaba lleno de cera porque acababa de pasar una procesión de Semana Santa.

Como consecuencia del resbalón, la isleña sufrió un traumatismo consistente en fractura de la rótula izquierda. Así, estuvo 20 días ingresada en el hospital y 344 días impedida para el desarrollo de su profesión habitual como funcionaria. Sufrió además unas secuelas invalidantes, por lo que obtuvo la declaración de incapacidad permanente en grado total.

Así las cosas, la mujer presentó una reclamación patrimonial ante el Ayuntamiento de San Fernando al entender que el daño causado fue consecuencia del funcionamiento anormal de los servicios públicos, ya que ese pavimento era muy resbaladizo e incumplía el Código Técnico de Edificación en cuanto a la seguridad frente al riesgo de caída, “riesgo que se acentuó al estar el suelo lleno de cera y no existir ningún cartel o indicación que advirtiera a los usuarios de ese peligro”, expone José Luis Ortiz en su comunicado.

Además, especifica el bufete gaditano, testigos presenciales señalaron que la accidentada iba andando muy despacio, que había mucho público y que el suelo estaba muy resbaloso porque habían pasado ya varias procesiones sin que los operarios municipales hubiesen baldeado la zona.

Por lo tanto, a juicio de la reclamante, la causa del accidente fue la omisión por parte del Consistorio isleño de su obligación de tener y mantener los suelos públicos en condiciones de utilización seguras para los ciudadanos y con la necesaria resistencia al deslizamiento, así como de advertir de posibles situaciones de riesgo para los usuarios.

Finalmente, después de la tramitación del correspondiente expediente administrativo, la Alcaldía de San Fernando ha reconocido en una resolución que la zona en la que se produjo el accidente no contaba con señalización alguna que informase a los viandantes de que había cera en la calzada y que la calle era, por tanto, muy deslizante en esos momentos.

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