El Ayuntamiento de Córdoba (IU) despide a los romeros

COMENTARIO: Lamentable espectáculo de un alcalde de IU convertido en romero oficial en representación municipal. Si quiere ser romero es su problema, pero a título individual, no confundiendo lo público con opciones personales.

Sones rocieros en Capitulares

Los romeros cordobeses cubren la primera de las nueve jornadas de su camino a El Rocío, comprendida entre la Catedral y la Amargacena pasando por Las Tendillas

El colorido, los sonidos y, en definitiva, el ambiente festivo que envuelve la ciudad son algunos de los elementos que caracterizan a la salida de la Hermandad del Rocío de Córdoba en su camino hacia la aldea de Almonte. Tras la misa de romeros en la Catedral -ayer oficiada por el vicario Manuel María Hijonosa- comienza la eclosión de sonidos y colores en torno a la carreta del simpecado. Delante, coches de caballos y cerca de 30 equinos. Atrás, precedidos por cuatro tamborileros, tres piteros y la junta de gobierno de la cofradía, varios centenares de romeros ataviados con traje corto -ellos- y faralá -ellas- se dirigen a la calle Capitulares para encontrarse con una corporación municipal de la que ya no forma parte Rosa Aguilar, o Rosa de las Marismas, como así fue bautizada en el río Quema en 2003 junto a Rosa Candelario, Amapola marismeña para los rocieros.

En la plaza de las Tendillas puede oírse en la lejanía el sonido de las campanas. Los romeros caminan ya hacia este céntrico espacio de la capital. A los pocos minutos aparecen por la esquina de la calle Jesús y María los primeros coches de caballos y los equinos. Es el primer signo de que el simpecado se encuentra cerca. Numerosos ciudadanos cubren prácticamente el aforo de la plaza para no perderse la llegada de la cofradía. Éstos son los preámbulos del ya tradicional paso por el Ayuntamiento, donde aprovechan otras hermandades, como el Socorro, las Angustias y la Expiración para entregarle sus respectivos ramos de flores.

Resulta casi inevitable que alguno de los presentes se pregunte por el paradero de la ya ex alcaldesa. "¿No ha venido Rosa con lo que le gustaba todo esto?". En su lugar figura el nuevo alcalde, Andrés Ocaña, que encabeza la corporación municipal, y se estrena en el papel de romero por un día. En Capitulares se viven momentos de gran belleza, como la lluvia de pétalos entre la iglesia de San Pablo y la puerta del Ayuntamiento, los giros de la carreta del simpecado o el canto de la Salve rociera por parte de la cofradía cordobeses. A este himno rociero se suman además muchos de los ciudadanos congregados entre el final de la calle Capitulares y la esquina con las calles Alfonso XIII y San Pablo.

En algo más de media hora -al filo de las ocho de la tarde- finaliza el acto de recibimiento y despedida del Gobierno municipal. Desde allí, calle de la Feria abajo, inician el camino a El Rocío. Las hileras de naranjos parecen escoltar a los caballistas y romeros que se dirigen al polígono de Amargacena. Antes de llegar a este punto de la ciudad, donde se levanta el primer campamento para pasar la noche, cruzan por la Ribera y el Puente Romano, pasarela que recuperan después de tres años pasando por el Puente de Miraflores. Aparte de recuperar este lugar de paso, es también una jornada de estrenos. El principal de todos es el bacalao, una pieza que ha sido bordada en oro fino sobre terciopelo corlo oro viejo por el joven artista cordobés Francisco Mira.

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