El arzobispo Osoro, sobre la corrupción: «La Iglesia no entra a juzgar»

Y señaló que los movimientos como los del Opus, los «kikos» o los Legionarios de Cristo son «una gracia de Dios» y que «todos son bellísimos».

Se imponía la actualidad. Y en el turno de preguntas, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, respondió este miércoles en bloque a tres cuestiones muy directas sobre la corrupción durante la conferencia-desayuno que ofreció Fórum Europa en Valencia. Cuál es su opinión sobre la condena de ochos años de cárcel al exconsejero Rafael Blasco, acababa de conocer; qué posición mantiene la iglesia católica sobre los numerosos casos de corrupción, especialmente en la Comunidad Valenciana, y si la Iglesia se plantea medidas ejemplares contra los corruptos como la excomunión.

Osoro recordó al papa Juan XXIII y el Concilio Vaticano II. «La Iglesia abre las puertas y el atributo más hermoso que Dios ha dado es la misericordia», dijo. «La Iglesia no entra en la dinámica del juicio sino en la dinámica del amor. Hay una justicia humana que es la que se tiene que implementar. La dinámica de la Iglesia ha de ser la de dar la vida por el otro, sea quien sea; la dinámica del bien, de la atracción, del amor y de la esperanza, y no del juicio», añadió.

Frente a la tribuna de oradores, se hallaban representantes de las instituciones y del Gobierno valenciano, desde el presidente de las Cortes valencianas, Juan Cotino, hasta la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, pasando por los consejeros de Educación, María José Català, de Economía, Máximo Buch, o el de Hacienda, Juan Carlos Moragues, entre otros. De los partidos de la oposición, asistió el portavoz municipal socialista Joan Calabuig.

De la mesa de autoridades del PP surgieron calurosos aplausos cuando Osoro defendió que «toda la educación es pública» y apostó por la concertación de la Generalitat con las escuelas católicas, entre otras razones, «los padres de los niños que van a colegios privados pagan exactamente igual a Hacienda que todos los padres», como pasa en «los países civilizados». La educación es «la gran emergencia en España» porque «nunca, nunca se le ha dado una solución».

Osoro se mostró confiado en que se reforme definitivamente la ley del aborto porque hay un compromiso adquirido por el PP y despachó con elegancia los dimes y diretes sobre su presunta marcha al arzobispado de Madrid. Dijo sentirse «muy a gusto» en Valencia y que le encanta que las señoras mayores le digan «¡Ay bonico!» cuando le ven por la calle.

Respecto a la posibilidad de los curas puedan casarse, el cántabro Osoro sigue manteniendo que «la Iglesia pide que quien asuma el ministerio sacerdotal sea célibe» y que el papa Francisco, «simplemente ha dicho que el celibato no es un dogma de fe».

Criticó «la cultura del bienestar que nos anestesia a todos» y lamentó que sea no sea noticia que un mendigo se muere en la calle y sí lo sea los vaivenes de bolsa. «El dinero debe de servir pero no gobernar», recalcado.

Y señaló que los movimientos como los del Opus, los ‘kikos’ o los Legionarios de Cristo son «una gracia de Dios» y que «todos son bellísimos». Apuntó que no pertenece a ninguno de ellos, aunque en ellos está «la riqueza de la Iglesia» ya que el Espíritu Santo «entrega en cada momento lo que se necesita». «Para mí son necesarios y siempre acogidos de todo corazón», aseguró.

Carlos Osoro arzobispo

El arzobispo Carlos Osoro, en Fórum Europa. / JOSÉ JORDÁN

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