El arzobispo insiste en sus privilegios para evitar el juicio

En uno de sus recursos pide la nulidad porque la Santa Sede no ha dado permiso para juzgarle

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, ha vuelto a apelar a los privilegios de la Iglesia para evitar ser juzgado por acoso e injurias a raíz de la denuncia que interpuso contra él un sacerdote, cuyo letrado ya ha formulado escrito de acusación en esta causa y ha solicitado que se abra juicio oral. Según informó ayer

Radio Granada de la Cadena Ser, a pesar de que el juez ya le recordó que los acuerdos Iglesia-Estado no dejan a los eclesiásticos fuera de la jurisdicción civil ordinaria y tuvo que declarar como imputado en el juzgado que instruye el caso, en uno de sus recursos ante la Audiencia Provincial ha esgrimido de nuevo esos privilegios.

En el segundo de los recursos formulado por la defensa del arzobispo, según esa información, pide la nulidad de las actuaciones alegando que para ser juzgado es preceptivo una autorización expresa de la Santa Sede.

Además de los recursos del prelado, la Fiscalía ha solicitado el archivo del caso.

Mientras se resuelven esos recursos, el abogado del sacerdote denunciante ha presentado ya en el Juzgado de Instrucción número 1 su escrito de acusación provisional. Además de solicitar la apertura de juicio oral contra el arzobispo de Granada, el cura pide que sea condenado a distintas penas de multas como presunto autor de delitos de calumnias, injurias, acoso moral, coacciones y lesiones psíquicas.

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