El arzobispo dispara los gastos de personal a su servicio

Francisco Javier Martínez se ha rodeado de tres secretarias, un chofer y una cocinera, a lo que algunas fuentes añaden que dispone también de gobernanta y de asistenta para las labores de limpieza

Para quienes aseguran ser los representantes de Dios en la Tierra y proclaman que su misión es velar por la salvación de las almas, revelar asuntos tan terrenales como el uso del dinero siempre ha sido una cuestión sensible y polémica. La opacidad en las cuentas de la Iglesia sigue siendo un misterio casi divino.

Por las manifestaciones del máximo representante de la jerarquía eclesiástica en Granada, el arzobispo Francisco Javier Martínez, se sabe que la situación de la diócesis no pasaba hace año y medio por sus mejores momentos. Eso, al menos, aseguraba el arzobispo en una carta a las comunidades religiosas donde solicitaba, entre otras cosas, recortar el dinero de las misiones para mantener a salvo la diócesis.

Aquel "ejercicio de caridad" que se reclamaba a los fieles de las comunidades locales contrasta con la importante inversión en la que el Arzobispado se ha embarcado para construir la nueva Escuela Universitaria de Magisterio ´La Inmaculada´; un proyecto defendido por Martínez, por el que no le han dolido prendas endeudarse en 19,5 millones de euros, con el permiso de la Santa Sede, que aprobó dicha operación.

En algunos círculos religiosos cada vez más numerosos, que incluye no sólo a sacerdotes díscolos, sino también a movimientos cristianos de base, no complacen en absoluto los criterios con los que Martínez está dirigiendo la diócesis de Granada. El problema no es que se quiera construir una nueva escuela, aunque pare ello haya que hipotecarse 25 años para pagar un crédito de 19,5 millones de euros [la deuda actual tras esta operación alcanza los 27,3 millones]. El problema radica, según las mismas fuentes, en la cantidad de iglesias cuyos gastos de mantenimiento y restauración no se pueden sostener pese a las campañas de recaudación de fondos que se ven obligados a realizar las mismas parroquias.

Algunas fuentes consultadas lamentan que el arzobispo se interese más por el boato que por dar ejemplo de austeridad en época de crisis económica; más de los símbolos externos como la indumentaria o el personal a su servicio que de atender a muchas parroquias que luchan con escasos medios para ayudar a los que más lo necesitan o cubrir los gastos de mantenimiento de sus iglesias.

Fuentes religiosas aseguran que, desde su llegada a Granada en sustitución de Antonio Cañizares, no sólo se ha disparado el endeudamiento de la diócesis en más de 6,6 millones, sino que ha elevado de forma preocupante los gastos en personal a su servicio. Si Cañizares disponía de un secretario personal y una asistenta a media jornada, su sucesor al frente del Arzobispado dispone de tres secretarias, un chofer y una cocinera. Algunas voces incluyen también a una gobernanta y a una asistenta doméstica, si bien este extremo no ha podido confirmarlo este diario.

También cuenta con un grupo de mujeres de apoyo que forman parte del colectivo religioso ´Comunión y Liberación´, uno de los movimientos más conservadores y que más apoyo tienen dentro de la jerarquía episcopal española.

En teoría, el voto de pobreza debe liberar de todos aquellos deseos de comodidad para vivir con lo puesto, sin necesidades materiales… Sin embargo, desde su llegada, los gastos no han hecho más que aumentar, preocupado en exceso en vigilar la formación religiosa, para lo cual no ha dudado en crear un entramado de instituciones docentes que sin duda han contribuido a incrementar los costes de la Iglesia.

El arzobispo se encontró en 2003 con un déficit de 1,2 millones. Ahora, el saldo negativo alcanza los 7,8 millones, sin contar los 19,5 del préstamo que acaba de firmar

PABLO MARISCAL La situación económica de la Diócesis granadina empeora año tras año. Los costosos proyectos iniciados por el arzobispo de Granada han disparado la deuda por encima de los 7,8 millones de euros, según han confirmado fuentes de absoluta solvencia.

Casi ocho millones de déficit a los que la Iglesia granadina no puede hacer frente con sus ingresos corrientes. Lejos de contener el gasto y el endeudamiento, Francisco Javier Martínez se ha embarcado –y con él, a toda la Diócesis– en un proyecto de 19,5 millones de euros del que, según los documentos que constan en el Registro de la Propiedad, responde el propio Arzobispado de Granada.

Las escrituras del préstamo firmadas el pasado 23 de julio han elevado el déficit hasta los 27,3 millones de euros.

Por muy intensos que sean los llamamientos del arzobispo a la generosidad de los fieles –ha llegado a pedir tanto a los que tienen
mucho como a "los que tenéis poco"–, parece improbable que las donaciones puedan sanear unas cuentas cada vez más deficitarias.

Las mismas fuentes han reconocido que desde que Francisco Javier Martínez llegó al Arzobispado de Granada (marzo de 2003), la deuda de la Diócesis se ha incrementado esencialmente en 6,6 millones de euros, a razón de 1,1 millones por año de media.

Deuda multimillonaria. El saldo negativo pasó, aproximadamente, de 1,2 millones a los 7,8 actuales. Y en la mañana del 23 de julio, con la firma del préstamo para la escuela de magisterio, lo disparó de un plumazo. 27,3 millones de euros de déficit, cifra que no tiene en cuenta los intereses de la hipoteca suscrita, que podrían sumar otros 19 millones, explicaron las fuentes consultadas. El Arzobispado negoció con un banco la reagrupación de todas sus deudas en una sola antes de la firma con el Banco Popular del préstamo hipotecario.

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