El arzobispo de Viena acusa al cardenal Angelo Sodano de encubrir abusos

Primero fueron los jesuitas los que pidieron su cabeza y ahora es el arzobispo de Viena. Angelo Sodano, ex secretario de Estado del Vaticano, bloqueó la investigación sobre los abusos pedófilos cometidos por su predecesor en la diócesis, el cardenal Hans Hermann Groer, según ha denunciado el arzobispo de Viena, cardenal Christoph Schoenborn. El purpurado, muy cercano a Benedicto XVI, de quien fue alumno, sostiene que el ex número dos del Vaticano ofendió a las víctimas de abusos al tachar sus acusaciones de «habladurías».
El arzobispo de Viena mantiene que Sodano impidió hace quince años la creación de una comisión de investigación sobre los abusos sexuales pedófilos cometidos por el cardenal Groer. El pasado 28 de marzo, Schoenborn había formulado la misma acusación en una entrevista televisiva pero sin citar explícitamente a Sodano. Aseguró que, al llegar a la archidiócesis de Viena, había intentado en vano que el Vaticano investigara a su predecesor. Fallecido en 2003, Groer fue arzobispo de la capital austríaca de 1986 a 1996. Renunció al gobierno de la diócesis por mandato de Juan Pablo II, quien dos años después lo despojó de todo deber eclesiástico a causa de sus abusos sexuales, que el cardenal nunca reconoció. La justicia austríaca no le investigó porque los abusos de los que fue acusado por varios ex alumnos de la escuela de Hollabrunn habían prescrito al haberse cometido hacía más de veinte años.
Dimisión de Mixa
El cardenal Sodano también está en el punto de mira de los jesuitas. «Hay un cardenal cuya cabeza debería rodar: Angelo Sodano. Su dimisión sería el mejor modo de repudiar la sórdida forma en que el padre Marcial Maciel fue protegido durante tantos años en Roma», escribe Austen Ivereigh, corresponsal en Europa de la revista de los jesuitas estadounidenses, 'América', al comentar la investigación del National Catholic Reporter que ha contado al mundo las relaciones económicas de Maciel con el ex secretario de Estado vaticano.
Por otra parte, las sospechas de pederastia sobre el obispo alemán Walter Mixa sacudieron ayer la Baviera natal del Papa Ratzinger, quien aceptó la renuncia del prelado de Augsburgo. Representante del ala más conservadora de la Iglesia, Mixa había admitido los malos tratos a menores en un orfanato bávaro.
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