El Arzobispo de Toledo califica de «grotesca» e «insultante» una exposición que denuncia la pederastia en la Iglesia

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, ha arremetido este miércoles contra la «grotesca» exposición titulada ‘Pedroclastia’, que alberga el Círculo de Arte de la ciudad -con la que el artista Fernando Barredo pretende denunciar pederastia en el seno de la Iglesia católica- y ha criticado su línea «insultante» y sus argumentos. «Ni yo, obispo de Toledo, soy un ‘obispóptero’, lleno de lujuria, ni los sacerdotes toledanos, de los que soy responsable, son lo que dice semejante exposición».

En su escrito semanal, titulado ‘Vivir en una época neopagana, monseñor Rodríguez deja claro que la pederastia «no es en absoluto admisible» como «tampoco la que hayan cometido algunos sacerdotes, si está probado, pero tampoco condenar sin tener seguridad y dejándose llevar de tópicos o lo que inventan determinados medios de comunicación».

Al respecto, añade que «la pederastia es problema de toda la sociedad española» y en «qué ámbitos abunda más», y añade que el porcentaje de los que han abusado de menores dentro de la Iglesia católica «es tan bajo respecto a toda la población española, que es un insulto a la inteligencia hacer afirmaciones que no son verdad, aunque haya sacerdotes pederastas».

Así, distingue «entre quienes no pertenecen a la Iglesia o están alejados de ella, pues nada o muy poco comparten con ella dentro del respeto normal en una sociedad plural, y quieres exhiben esta serie de insultos impresentables sin pruebas. A los primeros los respeto; a los segundos, tengo que decir sencillamente que se insultan a sí mismos, por mucho que crean que están en primera línea de pensamiento crítico».

El arzobispo rechaza que dentro de la nueva cultura neopagana se incluyan maneras de ver el mundo y la sociedad que «lanzan acusaciones inaceptables hacia la fe o la Iglesia católica, que tienen muy poco de objetivas», aunque es consciente de que «no se trata de defender aquí que los hijos de la Iglesia hacen todo perfecto, no pecan nunca y no haya conductas que rechazar con toda la fuerza de la que seamos capaces: conductas como la pederastia en algunos sacerdotes o personas vinculadas a las instituciones eclesiales».

«Nosotros podemos aguantar insultos, calumnias hasta límites insospechados; también sabemos perdonar y no queremos reaccionar histéricamente con violencia, cuando, si esos insultos fueran dirigidos contra otra religión, tal vez se daría otro tipo de contestación», finaliza, lamentando que, para exhibiciones como esta a la que alude se utilice «un antiguo templo».

«Nada de esto tiene que ver con la libertad de expresión y si con la responsabilidad en lo que se dice y acusa. También de esa responsabilidad participa el actual propietario del inmueble», concluye el arzobispo de Toledo.

‘Pederoclastia’ es una muestra de carácter escenográfico en la que, según su autor, se distingue a los sacerdotes de los ‘socerdotes’ y en la que la figura principal es un ‘obispóptero’ de seis brazos, «lujosamente encamado y rodeado de niños objeto de su lujuria y su maldad». La instalación, «no arremete contra todos los sacerdotes, sino sólo contra los que han abusado sexualmente de niños, o les han violado vilmente mientras sus prelados les han encubierto», según Barredo.

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