El arzobispo de Mérida acusa al Gobierno de querer «sacar a Dios de la vida social»

Celso Morga recurre a un texto de Benedicto XVI para asegurar que «ese prurito de constituir un gobierno ‘laico’, neutral, que, al final, fácilmente, deriva en laicismo». Habla incluso de un «subdesarrollo moral que a la larga haría imposible la convivencia humana».

El nuevo Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos sigue despertando críticas entre los principales responsables de la Iglesia. Tras la «perplejidad» y la «inquietud» que mostraba el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, y de las críticas más concretas que esta misma semana lanzaba el obispo José Ignacio Munilla al Gobierno por la censura parental, ha sido ahora el arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga, quien ha manifestado su malestar con el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez.

En una carta pastoral dirigida a sus fieles, Morga revela que durante las pasadas Navidades, «coincidiendo con la sesiones del Parlamento para la investidura del nuevo jefe de gobierno«, se dedicó a leer la carta Encíclica de Benedicto XVI titulada «Caridad en la verdad (Caritas in veritate)». Morga puso el foco en un punto que, a su juicio, enlazaba con lo que estaba ocurriendo en el Congreso.

«Me llamó la atención el número 29, donde el Papa emérito expone cómo Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre. Creado a su imagen, Dios no solo es el fundamento de la dignidad trascendente del hombre, sino que también alienta su anhelo constitutivo de ‘ser más'», cuenta Morga en su texto.

Amparándose en ese texto de Benedicto –conocido precisamente por sus posiciones ultraconservadoras–, el religioso muestra sus discrepancias con el Ejecutivo de coalición entre PSOE y Unidas Podemos. «Qué pena me da que, en el programa del nuevo gobierno, este principio quede tan en la oscuridad por ese prurito de constituir un gobierno ‘laico’, neutral, que, al final, fácilmente, deriva en ‘laicismo’, es decir, en constituirse en parte activa para sacar a Dios totalmente de la vida social», sostiene.

En esa línea, Morga advierte que «el ser humano no es un átomo perdido en un universo que se ha formado por casualidad». «Afirmar esto nada tiene que ver con la ciencia. La verdadera ciencia está abierta a la trascendencia, como la propia razón humana, cuando se ejercita con un corazón limpio», subraya.

Al calor de la polémica generada por la censura parental que aplica el Gobierno de Murcia y que defienden PP y Vox, el arzobispo recurre a otra frase del texto de Benedicto que, asegura, le llamó «poderosamente la atención en este contexto que estamos viviendo»: «Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral».

«Libertad religiosa»

Seguido, califica como «fundamental» que el Estado «defienda y promueva siempre el derecho a la libertad religiosa». «Cierto que hay que estar muy atentos para que el ejercicio de este derecho no sea una cobertura para la obtención moralmente ilícita de poder y riqueza, mediante la violencia, sea física o moral; pero este fanatismo religioso, que impide el verdadero desarrollo humano, no puede ser tampoco cobertura para que el Estado y sus instituciones no respeten y fomenten el derecho fundamental a la libertad religiosa en su plenitud de contenido», añade.

Alerta además que «el verdadero desarrollo humano, al que todos aspiramos para nuestro país y para todos los países del mundo», debe ir acompañado de «un desarrollo integral de todas las personas humanas, que componen nuestra sociedad». Ahí llega precisamente su última y algo confusa advertencia: el religioso exige que un «súper-desarrollo» no conduzca a un «subdesarrollo moral», que «a la larga haría imposible la convivencia humana».

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