El arzobispo de Granada justifica la desobediencia civil contra la nueva asignatura de Ciudadanía

El Ministerio de Educación cree «grave» que se rechace una clase con «los valores que nos unen»

El arzobispo de Granada, Javier Martínez , dijo ayer que la asignatura Educación para la Ciudadanía supone la «invasión de un derecho fundamental de los padres», y consideró que si ese derecho no se pudiera salvaguardar, «estarían justificadas la objeción de conciencia y la desobediencia civil».

El prelado hizo estas declaraciones durante su participación en el 34 Congreso Nacional de la Enseñanza Privada , que concluyó ayer en Granada, al impartir la conferencia 'La educación imposible: el reto y la belleza de educar en nuestro contexto cultural'.

Respecto a la nueva asignatura propuesta por el Gobierno, Martínez consideró «difícil de entender la desconfianza de la clase política en la capacidad de los padres para educar a los hijos». El arzobispo de Granada se preguntó si el Gobierno «ha analizado realmente que esta materia sea capaz de resolver los males de esta sociedad», y consideró que «da la impresión de que esta asignatura ha sido fruto de la improvisación».

En su opinión, «en una sociedad libre y democrática lo más aceptable es que los centros tengan definido su propio proyecto educativo» y que sean ellos quienes elijan los centros que más se adecúen a sus convicciones.

Martínez, quien consideró no obstante que «las heridas a la libertad vienen de mucho más atrás», manifestó que «cuando en la vida se tiene la misión de educar no se puede renunciar a ella».

Hecho grave

No tardó en responder el secretario general de Educación, Alejandro Tiana, quien afirmó ayer que el Ministerio considera un «hecho grave» que se incite a la desobediencia contra una ley aprobada por el Parlamento.

Tiana se refería también a las palabras del portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, quien afirmó que no era necesario decir a los padres «que practicaran la objeción de conciencia, ya que ellos tienen todo el derecho a oponerse a que sus hijos estudien algo que va en contra de sus convicciones morales o religiosas».

El secretario general de Educación recordó que esta ley responde a una recomendación europea de reforzar la formación ciudadana de los jóvenes en las escuelas. En su opinión, es un «error importante» no apoyar una educación basada en valores cívicos comunes, «los que nos unen y no los que nos diferencian», y que, sostuvo, son la base de la ciudadanía democrática y del respeto a los derechos humanos.

«No entendemos que se rechace ese tipo de educación», incidió el responsable de Educación. También señaló que es una «irresponsabilidad» acusarles de adoctrinamiento, «sin poder poner ni un solo ejemplo que lo apoye, despreciando además la opinión unánime de las comunidades autónomas», quienes no han puesto objeciones a los contenidos de esta materia.

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