El Arzobispado de Valencia dice que «la Iglesia no es un club en el que uno puede darse de baja»

"La Iglesia no es un club o una asociación en la que la gente se da de alta o de baja rellenando una solicitud. Si alguien quiere que su renuncia conste por escrito, puede enviar una nota y se le entregará un acuse de recibo. Y punto". El Arzobispado de Valencia ha salido al paso de la polémica generada tras la sentencia del Tribunal Supremo que exime a la institución religiosa de la obligación de registrar las apostasías en los libros de bautismo.

"Nuestra valoración es positiva, pero con cautela", explica a ADN.es el portavoz del Arzobispado, Luis Agudo. "Todavía hay más de un centenar de casos similares en el juzgado, pero esta sentencia abre camino y, con otra idéntica, incluso podría sentar jurisprudencia, lo que es muy importante". Los apóstatas, aquellos que fueron bautizados pero no creen en Dios ni se sienten católicos, lo pueden tener todavía más crudo para que su renuncia a la fe conste por escrito en el acta de bautismo.

La institución religiosa quita importancia a sus demandas y asegura que no le han supuesto ningún problema porque "ha sido algo ínfimo e inapreciable". A las cifras se remiten: tres millones de católicos en Valencia, el 85% practicantes, según sus datos. "Además, todos los casos de apostasía corresponden a grupos minoritarios que intentaron boicotear la visita del Papa a la capital valenciana en 2006, que es cuando arranca todo esto. Una cantidad irrisoria si la comparamos con el 97% de los nacidos cuyos padres optan libremente por el bautismo".

Los padres, no los bebés. Por ello, las asociaciones y partidos que representan a la España laica defienden su derecho a que, dado que las actas no pueden ser eliminadas, al menos sí puedan ser modificadas. La Iglesia aplaude la sentencia del Supremo e insiste en que ellos no tienen un registro, al contrario de lo que había defendido en su día la Agencia de Protección de Datos (que estudia el recurso) y dictado posteriormente la Audiencia Nacional.

"Es un libro sacramental que recoge el hecho de que una persona es bautizada y que entonces forma parte del pueblo de Dios. Pero no hay por qué comunicar que deja de formar parte de la Iglesia, igual que no tiene que informar de que entra en ella. Para ir a misa a nadie se le pide la credencial de católico", explica Agudo, quien deja claro que las actas de bautismo no están sujetas a la legislación en materia de protección de datos, pero sí al Código de Derecho Canónico. "Gozan de un carácter inviolable, no se puede tachar ni enmendar, y su uso es restringido".

¿Podrían crear entonces un registro de apóstatas para calmar las reclamaciones de los renegados del catolicismo? "No. Que lo hagan por otra vía, a través de un abogado o un notario, pero no de la Iglesia. Una persona que quiere abandonar la fe cristiana lo hace libremente y no le hace falta apuntarse en ningún sitio", concluye el portavoz del Arzobispado de Valencia, pendiente ahora de la retahíla de demandas presentadas por aquellos que quieren abandonar la fe católica de pensamiento, palabra, obra, omisión y, claro está, por escrito.

 

 

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