El arzobispado de París abre una vía rápida con la Fiscalía para luchar contra los abusos

Tras un año marcado por escándalos y juicios por pederastia en la Iglesia católica francesa, la diócesis de París se ha comprometido ahora públicamente a luchar de forma activa contra cualquier abuso sexual cometido en su seno. Según un protocolo firmado entre el arzobispo de París, Michel Aupetit, y el fiscal, Rémy Heitz, la diócesis capitalina podrá presentar ante la justicia una denuncia cuando sepa de una “infracción sexual que le parezca verosímil”. La clave de este acuerdo, el primero de este tipo en la Iglesia gala, es la rapidez del procedimiento: para que los religiosos actúen, no hace falta que la víctima haya puesto antes una denuncia y tampoco habrá que esperar a que se inicie un proceso canónico. El acuerdo, que estará a prueba por el momento un año, vale tanto para posibles casos de pederastia como para abusos contra adultos. Se basa en protocolos similares firmados entre la Fiscalía y escuelas u hospitales.

“Por primera vez en Francia, una Fiscalía y una diócesis inscriben sus relaciones en un marco institucional que permitirá reforzar la lucha contra los abusos sexuales bajo el respeto de los derechos de cada uno y de la presunción de inocencia”, señalan las partes en un comunicado conjunto.

Según el protocolo suscrito, los actos sexuales denunciados “pueden ser de naturaleza delictiva o criminal, cometidos contra menores o adultos por un miembro del clero o por personal laico que trabaje en un establecimiento u organismo de la Iglesia católica”.

La Fiscalía considera que este tipo de denuncias “más rápidas y más sistemáticas” por parte de las autoridades eclesiásticas le permitirán “caracterizar, si ha lugar, las infracciones que puedan haber sido cometidas o, al contrario, eliminar las dudas restantes”. Para ello, pondrá a disposición de la diócesis un magistrado especialmente designado al que los religiosos “podrán acudir en caso de urgencia” o cuando se tope con una situación que “necesite una aclaración jurídica o informaciones específicas”. A cambio de esta velocidad y transparencia por parte de la diócesis, la justicia se compromete por su parte a tratar todos los casos rápidamente e informarle “sistemáticamente” de si estos serán procesados o archivados y, en ese caso, “por qué motivo”.

La ley francesa establece la obligatoriedad de denunciar cualquier acto de pederastia cometido contra menores de 15 años del que se tenga conocimiento —motivo por el cual varios altos miembros del clero francés, incluido el otrora poderoso cardenal Philippe Barbarin de Lyon, han sido condenados en los últimos tiempos— pero no cuando se trata de adultos.

“No se trata de proteger a la institución ni a mí mismo. Protegemos a las víctimas y a las personas acusadas aclarando la verdad”, afirmó el arzobispo de París tras anunciar el acuerdo el jueves, según la Agencia France Presse. “No le toca a la Iglesia determinar si los hechos han prescrito ni determinar tampoco su cualificación penal (…) cada uno debe permanecer en su papel”, acotó el fiscal Heitz. “Este mecanismo debe permitir que los hechos denunciados sean investigados, que las víctimas puedan ser escuchadas, incluso si los hechos han prescrito, y lograr rápidamente llegar a la verdad”, agregó.

Según Le Figaro, aunque el acuerdo tiene validez a partir de ahora, el proyecto está en práctica desde el pasado enero y ya hay 10 casos en proceso de instrucción. La diócesis de París, que tiene a su cargo a 550 sacerdotes, reveló en 2018 que en los últimos 50 años supo de 18 casos de abusos sexuales, ocho de ellos de menores.

La Conferencia Episcopal del país decidió en su reunión anual en noviembre pasado crear una Comisión Independiente sobre abusos sexuales en la Iglesia que ya ha comenzado a trabajar y deberá presentar, en los dos próximos años, un informe sobre todos los casos de abusos sexuales contra menores u otras personas vulnerables cometidos en el seno de la Iglesia francesa desde 1950.

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