El Arzobispado de Granada decide no enviar al Juez los expedientes canónicos del “caso Romanones”

Niega haber recibido donaciones del grupo o «denuncia formal» sobre sus comportamientos morales.Responde al séptimo requerimiento sin informar si éstos existen o no

Al séptimo requerimiento, y tras dos apercibimientos, el Arzobispado de Granada se decidió a contestar al juez de instrucción número 4 de Granada acerca del «caso Romanones». Y lo hizo sin dar respuesta a la mayor: según el escrito, al que ha tenido acceso RD, la diócesis no envía, ni ofrece información alguna sobre los expedientes e interrogatorios a los sacerdotes implicados en el caso de abusos a «Daniel». Ni siquiera si éstos se llegaron a producir.

Tanto es así, que las acusaciones enviarán, en los próximos días, una petición al Juzgado para que requiera nuevamente si no remite los expedientes que haya incoado o, en caso contrario, que aclare que no existe ningún tipo de expediente. Y que, por lo tanto, no se interrogó canónicamente a los investigados, tal y como obligan los dos protocolos aprobados en junio de 2010 por los obispos españoles.

En concreto, en el punto 1.3., que dice lo siguiente:

«El Sr. Obispo o su representante tendrá un encuentro, a la mayor brevedad, y si pareciera oportuno con la presencia de un testigo, con el sacerdote o religioso denunciado, para informarle de los hechos de que es acusado y de los trámites que van a seguirse: garantizarle el respeto de sus derechos, en especial el de presunción de inocencia; ofrecerle la ayuda que necesite; prohibirle todo contacto con el denunciante, la presunta víctima y su familia e informarle, cuando las circunstancias lo aconsejen, de las medidas-cautelares- que se piensan adoptar sobre su persona en relación a sus actuales actividades pastorales. Se redacta un Informe para dejar constancia de lo expuesto«.

Cabe señalar que tres de los sacerdotes fueron suspendidos «a divinis», mientras que los otros siete continúan celebrando en sus respectivas parroquias, después de un encuentro con el propio Martínez, como él mismo afirmó a distintos medios.

Aunque el requerimiento iba dirigido al arzobispo, el escrito de respuesta viene firmado por la vicecanciller, Teresa Rodríguez Arenas. En el mismo, el Arzobispado apunta al juez Moreno, «en respuesta a lo interesado en su escrito de referencia», en que «en los archivos que obran en este arzobispado, no hay constancia de solicitud alguna por parte de ninguno de los sacerdotes que se identifican en su oficio para constituir asociación de fieles de ningún tipo, ni fraternidad sacerdotal alguna ni, por consiguiente, se ha tramitado solicitud alguna en tal sentido».

Tampoco hay constancia, continúa el texto, «de queja o denuncia formal de ninguna clase en relación con su comportamiento moral«.

En cuanto a supuestas donaciones de este grupo a la Archidiócesis, el texto añade que la diócesis «no tiene constancia de que ninguno de ellos las haya efectuado». Al tiempo, añade que «si han realizado donativos o aportaciones para reformas u obras llevadas a cabo en las respectivas parroquias que administras, o han administrado anteriormente, no le consta a este Arzobispado». Tampoco es posible conocer si han realizado donativos «a otras entidades pertenecientes a la Iglesia», al tratarse «de entidades con personalidad jurídica propia».

«En cuanto a la atención pastoral que han recibido estos sacerdotes y sus comunidades, es similar a la dispensada a todos los demás sacerdotes y comunidades de la diócesis», prosigue la respuesta del Arzobispado, que pone como ejemplo al día en que Javier Martínez bendijo y consagró el templo de San Juan María Vianney o cuando participó en alguna ceremonia, como confirmaciones o bendiciones de imágenes.

El texto, de apenas un folio, no hace la más mínima referencia a la solicitud fundamental tanto del juez como de las acusaciones: que se hiciera llegar al Arzobispado, como también se ha hecho a la Santa Sede, «copia íntegra de las actuaciones canónicas v de todo lo actuado en la jurisdicción eclesiástica en relación a los hechos denunciados en el presente procedimiento, que consten en sus archivos o que hayan sido enviadas a ese Arzobispado de Granada, así como de quejas, denuncias o reclamaciones de cualquier tipo que se hubiesen podido recibir respecto de los 10 sacerdotes denunciados desde que fueron ordenados sacerdotes».

El caso se hizo público el pasado mes de noviembre, cuando fueron detenidos el considerado líder del clan, el padre Román M.V.C., dos sacerdotes más y un profesor de Religión, que sin embargo quedaron después en libertad con cargos, en un caso en el que se ha imputado a un total de doce personas.

La prescripción de los posibles delitos (abusos sexuales y exhibicionismo, aunque las acusaciones también hablan de asociación ilícita, corrupción de menores y agresión sexual) para algunos de los investigados está, ahora, en manos de la Audiencia Provincial, después de que el juez Moreno enviara los recursos de las partes al organismo judicial.

Todo se precipitó después de que un joven comunicara por carta al Vaticano que había sido víctima de abusos sexuales desde los 14 hasta los 17 años por parte de este grupo de religiosos de Granada, lo que motivó que el propio Papa Francisco le llamara para pedirle perdón y ofrecerle su apoyo.

Tras la llamada del Papa al joven, éste formalizó una denuncia ante la Fiscalía Superior de Andalucía, que ordenó a la Fiscalía Provincial de Granada interponer ipso facto denuncia contra todos los afectados.

El Papa se pronunció también coincidiendo con la salida a la luz de esos supuestos abusos en un vuelo de regreso a Roma tras su discurso en el Parlamento Europeo en el que señaló que «la verdad es la verdad» y «no debe esconderse».

El caso Romanones también provocó una imagen inédita del arzobispo de Granada, Javier Martínez, que se postró en el suelo ante el Altar Mayor de la Catedral para pedir perdón por los «escándalos» que afectaban entonces a la Iglesia. La Justicia plantea ahora la posible responsabilidad civil subsidiaria del arzobispo, que podría ser llamado a declarar tras su fallida respuesta a los sucesivos requerimientos judiciales.

El arzobispo de Granda, Javier Martínez, pide perdón por los abusos sexuales en su diócesis tumbándose en el suelo de la catedral de Granada. 2014

El arzobispo de Granda, Javier Martínez, pide perdón por los abusos sexuales en su diócesis tumbándose en el suelo de la catedral de Granada. 2014

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