El alcalde y la presidenta de la Diputación de Palencia «acunan» al Niño Jesús

Cientos de palentinos han acunado al Niño Jesús el primer día de 2017 renovando una tradición del siglo XVI que tuvo su origen en el barrio judío de San Miguel de Palencia y que cuenta con la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

A pesar de las bajas temperaturas de un primero de enero que ha amanecido bajo cero, cientos de palentinos se han dado cita en la iglesia románica de San Miguel de Palencia para cumplir con la celebración popular del Bautizo del Niño que desde 1588 organiza la Cofradía del Dulce Nombre del Niño Jesús.

Además ha sido el primer año en el que ha participado el Obispo de Palencia, Manuel Herrero, quien ha asegurado a los periodistas que se ha sentido «como un niño con zapatos nuevos» porque había oído hablar mucho de esta fiesta «tan singular» y hoy ha podido comprobar «la devoción y el cariño» que le tienen los palentinos.

Una fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, que ha comenzado en el interior del templo con el rezo del Rosario y la renovación de las promesas del Bautizo.

Después se ha celebrado la tradicional procesión entorno a la iglesia de San Miguel en la que se mece al Niño Jesús al son del popular villancico conocido como ‘Ea’ al que han puesto música la Banda Municipal y un grupo de dulzaineros.

Por turnos han portado las andas y han acunado a Jesús las autoridades religiosas y políticas, entre las que figuraban el obispo de Palencia y el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge, el alcalde de Palencia, Alfonso Polanco, la presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén, o la concejal de Cultura, Carmen Fernández Caballero.

En declaraciones a Efe, Carmen Fernández se ha mostrado satisfecha por el desarrollo de esta fiesta que, según ha afirmado, se hace «mas grande» cada año y ha animado a los palentinos que todavía no conocen esta tradición a hacer «un esfuerzo» y «vencer la pereza» para salir a la calle el primer día del año y participar en esta celebración.

«Una tradición muy bonita y que merece la pena, además de una fiesta de carácter religioso y popular singular y única», ha asegurado.

Una vez finalizada la procesión se ha celebrado la tradicional pedrea en la que las autoridades han lanzado más de 400 kilos de caramelos y golosinas desde el balcón de la casa de la Iglesia a la multitud que se congrega en la plaza de San Miguel.

La fiesta ha concluido con el reparto de los roscos de anís y la limonada que cada año preparan los hermanos de la Cofradía Dulce Nombre de Jesús para endulzar esta celebración que data del siglo XVI cuando, en el barrio judío de Palencia, nació la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, una hermandad de origen italiano que celebraba el día 1 de enero la Circuncisión.

Desde entonces, la cofradía se ha encargado de mantener viva esta costumbre que, con el paso del tiempo, fue cristianizándose y acabó transformándose en el típico bautizo que hoy se conoce y que logra sacar a la calle a cientos de palentinos cada día de Año Nuevo.

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