El alcalde y el obispo imploran la ayuda de la «Amatxu» para combatir la crisis en Bilbao

El alcalde y Mario Iceta instan durante la festividad de la Virgen de Begoña a volcarse con «los más desfavorecidos»

Ayer todos los caminos conducían a la Basílica de Begoña. Lo mismo daba subir por el Puente de la Salve que enfilar la calle Elizalde o cruzar la Avenida Zumalacárregui. Todas las arterias desembocaban en los aledaños de un templo que volvió a quedarse pequeño por la enorme devoción que los vizcaínos sienten por la 'Amatxu'. Una patrona, a la que este año, con más ímpetu si cabe que en ocasiones anteriores, han pedido su colaboración por los reveses económicos que han hundido a miles de ciudadanos en una situación de «absoluta desesperación».
 
Si en las inmediaciones del templo se respiraba un ambiente de lo más festivo, preludio de lo que se le viene encima a la ciudad en las próximas 72 horas, dentro la situación cambió de forma radical. El semblante distendido de los parroquianos dio paso a una profunda reflexión, cargada de enorme preocupación, expresada tanto por el alcalde, Iñaki Azkuna, como por el obispo. La homilía de Mario Iceta no ahorró críticas al «descontrol» reinante en muchas instituciones públicas como causante, en cierta manera, de la debacle financiera de los tiempos que corren. Su discurso coincidió con el de un Azkuna al que no le tembló el pulso a la hora de reconocer los graves errores en los que han incurrido innumerables políticos, pero también empresarios que llevados por «la codicia, la corrupción, la especulación incontrolada, el derroche y la falta de previsión», según Iceta, están colocando cada día a un gran puñado de familias en «riesgo de desahucio».
 
Y pocas situaciones, remarcó el prelado, «hay más dolorosas» que la pérdida del hogar. «Es necesario encontrar caminos justos para evitar que las familias que se asoman a un duro empobrecimiento se vean abocadas a la exclusión y a padecer un hondo sentimiento de desprotección», alertó el obispo en un templo en el que los abanicos se desplegaron con intensidad para intentar aliviar las elevadas temperaturas que jugaron malas pasadas a varios fieles.
 
«Gente de hierro y acero»
Si bien el camino «no es fácil» y en el horizonte no se adivinan a corto plazo halagüeñas previsiones que ahuyenten «el fantasma del paro», Iceta aprovechó la destacada presencia política, entre la que figuró el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, para abogar por la implantación de estrategias que redunden en intervenciones de protección social «adecuadas. Se hace imprescindible la persecución del fraude fiscal y una gestión honesta y transparente de los recursos públicos, evitando toda tentación de abuso o fraude. Pero las medidas de contención del gasto -remarcó- deben estar bien justificadas, al resultar inadmisible que los miembros más vulnerables sufran con mayor dureza las consecuencias de la crisis».
 
Solo de esta manera será posible salir de una delicada situación a la que Azkuna sigue sin vislumbrar «todavía salida alguna». Con un mensaje autocrítico -«hemos vivido por encima de nuestras posibilidades»-, pero sincero -«hay mucha gente que no tiene qué llevarse a la boca y de momento no hemos sido capaces de parar esta sangría de pobreza»-, el alcalde se encomendó a la Virgen de Begoña. «Los que somos creyentes seguimos confiando en que nos puede echar una mano». Y «falta nos hará», recalcó, porque, aunque lamenta que haya gente que «no me haga ningún caso», lo que está por venir tiene muy mala pinta: «2013 será tremendo y tendremos que hacer muchos sacrificios. Va a hacer falta gente de hierro y de acero para aguantar la que nos viene». Pero no sólo los políticos. «Toda la sociedad va a tener que hacer un esfuerzo tremendo», advirtió el regidor.
 
Ajenos a sus palabras, miles de fieles coronaron con una prolongada salva de aplausos una misa en la que lo mejor estaba por llegar. A su conclusión, en el exterior de la Basílica, ya dejó de hablarse de crisis y en el ambiente reinó un indisimulado aire festivo y el olor a talo de chorizo y rosquillas. Como casi siempre por la Virgen de Begoña.
El alcalde saluda tras pedir a la virgen ayuda
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