El alcalde (PSOE) de Villarrobledo (Albacete) participó en la procesión en honor a San Antón

Un año más, el alcalde Alberto González ha participado junto a un gran número de vecinos en los actos celebrados en honor a San Antón, organizados por la Hermandad de mismo nombre, que culminó con la tradicional bendición a los animales.

En el acto el alcalde de la ciudad estuvo acompañado por distintos miembros de la Corporación, así como por el presidente de la Hermandad de San Antón, Manuel Laguía, entre otros.

Las inmediaciones del Convento de Carmelitas, donde se venera la imagen del santo, se vieron abarrotadas un año más por vecinos que acudieron a bendecir a sus animales.

La monumental hoguera abríó en la noche del sábado el programa de actos. Los clásicos tostones con zurra, pudieron ser degustados en esta velada, que en cada edición resulta de una gran animación por su amplia participación por parte de los vecinos de todos los barrios de la ciudad.

Al término de la procesión por las inmediaciones del Convento de Carmelitas, el alcalde de la ciudad agradeció a los vecinos su asistencia a este acto, así como al presidente de la Hermandad de San Antón, Manuel Laguía, y a todos los Hermanos, la labor que están haciendo junto al Ayuntamiento para mantener esta tradición, donde grandes y pequeños acuden con sus animales y mascotas para que sean bendecidos.

Esta hermandad está formada por cerca de 300 socios, y durante muchas décadas se ha encargado de mantener viva una tradición de tiempos inmemoriales.

Es una de las fiestas con mayor tradición y arraigo en Villarrobledo, donde a través del tiempo se ha vivido de muy diferentes formas, pero continúa despertando el interés de los ciudadanos, quienes se dan cita en torno a la ermita y participan en la misa, la procesión y el posterior acto de bendición de los animales.

En la mitad del siglo pasado, acudían incluso labradores con sus yuntas, arreglando sus caballerías con esquilado de adorno, mantas y cabezadas de lujo, realizadas para la ocasión hasta la ermita de San Antón, donde daban vueltas con ellas por la calle de San Ildefonso, hasta la ermita.

Fue a partir de los años cincuenta, con la introducción de elementos mecánicos a las distintas tareas agrícolas, cuando en las décadas siguientes esta fiesta perdió parte de su protagonismo entre los vecinos, aunque se ha sabido mantener viva prácticamente con el mismo significado de entonces.

En los últimos tiempos el trabajo llevado a cabo por los miembros de la Hermandad de San Antón, presidida por Manuel Laguia, y, contando con la participación de los integrantes de la Asociación de Amigos del Caballo de Villarrobledo, han permitido devolver a esta fiesta parte del protagonismo que tuviera entonces.

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