El alcalde (PSOE) de Dos Hermanas (Sevilla) y otras autoridades en la romería de la Virgen de Valme

Valme y Dos Hermanas es una unión indisoluble que se manifiesta cada Tercer Domingo de Octubre en forma de Romería. La devoción de una ciudad a su Protectora de la que se han escrito páginas y más páginas de la historia y que late cada año en la mañana de la Romería de Valme. Y este año con más motivo, cuando la Virgen lució para su peregrinación a Cuarto nuevo manto verde oliva, como el fruto más característico de la ciudad a la que llegó hace ahora más de 150 años para quedarse en esta tierra.

Una marea ingente de romeros, como cada mañana de Valme, se arremolina en torno al templo de flores de la Virgen mientras se escuchan los sones de la Banda de Música de Dos Hermanas Santa Ana, en su lucha de cada año por hacerse oír entre las campanas de la Parroquia de Santa María Magdalena. Hermandad y cuerpos de seguridad se afanaron un año más en que una extensa comitiva avance en estos primeros tramos de recorrido en busca de la Carretera Vieja.

Por su paseo triunfal por la ciudad, en esta unión de Valme y Dos Hermanas, el coro le dedicó dos ofrendas cantadas y florales, una en la calle Canónigo y otra en la Plaza del Arenal, antes de que la comitiva subiese el puente que la llevaría a la Venta de Las Palmas.  En esta ocasión, para sorpresa de los allí presentes, el cortejo discurrió por la izquierda de la glorieta, buscando la Avenida de la Libertad. Otra de las novedades de la mañana fue el cambio de ubicación para la despedida de las autoridades que acompañaron a la Virgen, con el alcalde, Francisco Toscano a la cabeza, durante la salida. Ésta tuvo lugar en la glorieta de acceso a la carretera, donde, como cada año, la banda interpretó los himnos nacional y de Andalucía, tras el rezo de la Salve y los vivas a la Virgen.

En Bellavista mucho público esperaba a la comitiva, en su paseo triunfal por esta zona, con parada en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, antes de llegar a la Ermita de Cuarto, una hora más tarde.  El Coro de Valme puso de nuevo el Dios te Salve a su bajada de la carroza antes de presidir en el retablo de la restaurada ermita la misa. Allí permaneció hasta la tarde, cuando, tras el rezo del Rosario, inició su camino de regreso a Dos Hermanas.

Antes de la medianoche, la Virgen volvió a su templo, donde seguirá presidiendo el altar mayor hasta el próximo domingo, día 27. Ese día, a media mañana, habrá Misa de Acción de Gracias en la Ermita de Cuarto. Una muestra más de esa unión entre Valme y Dos Hermanas, de la que se cumplen 150 años.

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