El alcalde (PP) de Sequeros (Salamanca) en la misa y procesión de la Virgen del Robledo

El día de la festividad de Nuestra Señora del Robledo es para los sequereños un día de emociones contenidas, como quedó ayer demostrado, un año más, en el municipio de Sequeros que celebraba el día grande de las fiestas en honor a su patrona.

La devoción que tienen los vecinos a esta talla se vivió una vez más en una mañana en la que los bailes del grupo local dirigido por Agustín, como bobo de la danza, y acompañados por el tamborilero Manuel Roda, fueron los protagonistas y es que fueron varias las ocasiones en que deleitaron a todos los asistentes a los actos religiosos con sus danzas.

La eucaristía, como no podía ser de otra forma, tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora del Robledo, donde don Ángel, como es conocido por todos los sequereños pues se trata del sacerdote que estuvo en este municipio a finales de los años 70 y principios de los 80, mencionó los relevos de los danzarines y habló de las emociones que le produce escuchar el tamboril y la gaita, así como ver los bailes ante la Virgen, y es que no faltó tras la comunión un paleo ante la patrona.

La misa fue presidida, a falta de mayordomos, por el alcalde, Mauricio Angulo, que portaba la vara, acompañado de la teniente de alcalde, Menchu Hernández Gil, y del diputado de Desarrollo Rural, Antonio Agustín Labrador.

Finalizada la eucaristía, uno de los vecinos, Manuel Martín Rodríguez, leyó unos versos dedicados a la Virgen del Robledo escritos por Pedro Martín Rodrigo.

A continuación llegó el momento de la procesión con la Virgen del Robledo, una talla románica tardía de madera policromada, que fue llevada a hombros en procesión hasta la plaza de Altozano, recorrido en el que no faltaron los paleos a la imagen. Llegados a dicha plaza se llevó a cabo el ofertorio, en el que los vecinos hicieron una larga fila para entregar sus donativos a la patrona, antes de que los danzarines deleitaran al público presente con sus bailes.

Los paleos, la cruz o el ramo fueron algunas de las danzas realizadas, este año, en un espacio cubierto por telas para conseguir sombra y que el sol no ‘pegara’ tanto como en años anteriores. Una cubierta que se ha puesto de moda en las fiestas de los municipios de la Sierra de Francia, cuyos organizadores pretenden hacer de este acto tan esperado un momento agradable tanto para los danzarines como para el público asistente.

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