El alcalde (PP) de Córdoba en los actos religiosos presididos por el obispo en el santuario de la Virgen de la Fuensanta

Las medidas de seguridad se cumplieron ayer en el santuario de la Fuensanta a rajatabla gracias a la impecable labor de organización de los responsables del templo, que tuvieron que reducir el aforo en el interior a unas cien personas y seguir estrictamente las medidas sanitarias vigentes.

En un día en el que nada era igual en el exterior del santuario, ni rastro de las tradicionales campanitas de barro, ni del olor a churros con chocolate, ni del gentío a las puertas del templo. Sin embargo, en el interior la devoción era la misma.

Con todos en su sitio y a los sones del coro de la Catedral, el obispo hacía su entrada ante la presencia de los fieles y las autoridades civiles que acompañaron, entre las que se encontraba el alcalde de la ciudad.

El prelado, a lo largo de su homilía, instó a los cordobeses a «mantener viva la esperanza y a no dejar que esta situación que estamos viviendo enfríe nuestra fe». En este sentido, recordó cómo la Virgen de la Fuensanta ha salvado históricamente a la ciudad de otras epidemias y crecidas del río. «María nos quiere salvar y nos va a salvar de esta situación», señalando con convencimiento «que esta vez también lo hará». Tras la misa, se volvió a abrir el Santuario para dejar paso a la larga cola de fieles que se formó a las puertas del templo.

Ya por la tarde, la música cofrade fue la protagonista con un original concierto organizado por el Ayuntamiento, donde distintas bandas tocaron marchas desde las azoteas en honor de la patrona de la ciudad. Así, los acordes musicales llegaron desde la calle Martínez Rücker con la banda de la Esperanza, desde la plaza de la Magdalena con la del Cristo del Amor y desde el Santuario con la banda de la Estrella.

Coincidiendo con la festividad de la Fuensanta, distintas cofradías expusieron sus titulares marianas a la devoción de los fieles suprimiendo el característico besamanos por un acto de veneración. Así, estuvo la Virgen del Socorro en su ermita, la Virgen de la Piedad en Salesianos y con carácter extraordinario la Virgen de la Paz en Capuchinos.

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