El alcalde en los actos religiosos del Cristo de la Vera Cruz en Begíjar (Jaén)

A las siete, cuando marcaba la programación oficial el inicio del desfile, la plaza de la Constitución empezó a recibir a numerosos vecinos. Media hora después, cientos de hermanos y fieles de todas las edades, con sus mejores galas, esperaban ya el momento de la salida en esta céntrica plazuela. Todo previsto, solo faltaba la llegada de la hermana mayor, Isabel Gárate López, con la banda de música, tras recogerla en su casa. Pero llegó sola. Un malentendido en la organización había dejado sin músicos a la procesión. Rápidamente, el alcalde, Damián Martínez, y la junta directiva de la hermandad, se pusieron en marcha para no dejar sin banda sonora este importante día para Begíjar. Movilizaron a un grupo de intérpretes baezanos, a los que se sumó también algún begijense y, cuarenta y cinco minutos después, recibían al patrón de la villa con el himno de España. Un hecho anecdótico que no empañó este emotivo momento y, entre vivas y aplausos, salió el Cristo de la Vera Cruz, cuando caía ya la tarde. Con una comitiva de cientos de vecinos, encabezada por el párroco, Joaquín Rafael Robles; representantes de la Corporación Municipal y la junta directiva de la Hermandad, se encaminó por la angosta calle Agua para después recorrer Esparteros, Juan Tobaruela, Pintor Zabaleta, Ramón y Cajal, subir Pedro Pérez y volver de nuevo por Julio Burell, Doctor Quesada Marín y Patrocinio de Biedma a su parroquia, tal y como estaba previsto al cierre de esta edición. Lo hizo a hombros de una treintena de anderos entre los que había, como ya es habitual desde los últimos años, también mujeres. A su paso, vecinos mayores se emocionaban, desde sus balcones, por el reencuentro con el patrón.

En este último día de fiestas, por la mañana, se celebró también la misa en honor de Cristo de la Vera Cruz, para la que la parroquia se llenó de hermanos. Y es que, como explican desde la hermandad, el patrón aúna a los begijeños con una intensa devoción que se remonta más allá de cuatro siglos.

Momentos especialmente bonitos fueron, como explica el alcalde, la ofrenda floral de los caballistas al patrón y la realizada por el pueblo en el pórtico de la parroquia.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...