El alcalde en funciones (PP) de Ourense, concejales e intendente de la Policía Local en los actos religiosos en honor de San Roque

La ciudad acogió ayer su tradicional procesión de San Roque, una celebración que se mantiene desde el año 1679, cuando los ourensanos le rogaron al santo protección ante una epidemia de peste que amenazaba la población. El santo es, además, patrón de la Policía Local, que participa cada año en el acto religioso, que ayer tuvo una escasa afluencia.

Desde poco después de las once de la mañana, la actividad se concentró en la Praza Maior, como es habitual, donde los músicos recogieron a los miembros de la Corporación munipal en el edificio consistorial. Jorge Pumar, alcalde en funciones, participó en la procesión, acompañado de Armando Ojea, concejal de Recursos Humanos, y de Mario Guede, concejal de Deportes. María Barrera, intendente de la Policía Local, también formó parte de la comitiva, acompañada de varios agentes del Cuerpo. 

La comitiva se dirigió a la Catedral para recoger al San Roque y después dirigirse, acompañada de religiosos, a la iglesia de Santa Eufemia donde se rezó un responso. Fuera los esperaban los lanceros, alguacilillos y maceros, que dirigieron la procesión. La participación de la ciudadanía fue menor que en años anteriores, pero entre los feligreses se pudo ver tanto a pequeños como a mayores, así como turistas que se sumaron al recorrido. Para algunos, el primer San Roque en Ourense, mientras que para otros supone una tradición de cada 16 de agosto. «¿Qué procesión es?», preguntaba una turista desorientada a la entrada de Santa Eufemia. Al salir, la comitiva se dirigió a la Praza Maior para realizar la subida a la Catedral.

En el templo se concelebró una misa solemne en honor a San Roque, en la que estuvieron presentes tanto autoridades como feligreses.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...