El alcalde de Teror (Las Palmas) en la misa y bajada de la Virgen del Pino

Numerosos fieles abarrotaron ayer la basílica de Nuestra Señora del Pino en Teror para ver cómo la Virgen bajaba del camarín a la nave al pie de la iglesia a eso de las ocho y media de la noche ante amplias medidas de seguridad. El descenso fue aderezado con cánticos dedicados a la patrona de la Diócesis de Canarias y sonoros y recurrentes aplausos mientras la imagen divina y celestial se acercaba físicamente a los feligreses, poniéndose a su misma altura.

Antes de la Bajada se celebró una misa concelebrada por parte de cinco sacerdotes, presidida por el párroco de Teror, Antonio Perera, en su último acto como tal en la basílica del Pino ya que ha sido destinado a la iglesia de la Virgen del Pilar en Guanarteme. Perera Pérez estuvo acompañado en el altar por el vicario general de la Diócesis de Canarias, Hipólito Cabrera, ilustre terorense nacido en el barrio de El Palmar.

En la primera fila de autoridades estaba el alcalde de Teror, Gonzalo Rosario; el teniente de alcalde, José Luis Báez, y el alcalde de Moya y senador, Poli Suárez, a los que se acercó el párroco escenificando su despedida de la villa mariana, donde ha estado tres años.

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