El alcalde de Sevilla (PSOE), en el toque de las Lágrimas de San Pedro en la catedral

Como cada año al dar las 24 horas en la noche del día 28 de junio, los clarineros de la Banda del Sol han hecho sonar desde el cuerpo de campanas de la Giralda los toques de las Lágrimas de San Pedro

Esta secular tradición que se origina en el siglo XV, pero restaurada en el XX por el mecenazgo de Rogelio Gómez, ha sido presenciada por el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. El empresario sevillano, popularmente conocido como Trifón, ha invitado a la primera autoridad municipal a conocer en vivo uno de los rituales íntimos más románticos y hermosos de la ciudad.

Acompañado por su esposa, Carmen Ibanco, el alcalde de Sevilla ha contemplado con detalle la ceremonia previa a los toques, que tiene lugar en el interior de la Catedral, en absoluto silencio a esas horas, pues permanece cerrada al público. Los lanceros y clarineros de la prestigiosa Banda del Sol desfilan desde las dependencias del tesoro catedralicio hasta la Puerta de los Palos, rindiendo pleitesía ante la Virgen de los Reyes cuando pasan ante su capilla real. En ese momento, se detienen ante la Patrona de la Archidiócesis y se arrodillan ante Ella con una reverencia demostrativa del ánimo de solemnidad con el que se lleva a cabo todo este acto en conjunto.

Ya en el cuerpo de campanas de la Giralda, Juan Espadas y Carmen Ibanco, junto a su anfitrión Rogelio Gómez, han escuchado los toques que los clarineros de la Banda del Sol han interpretado desde cada cara de la famosa torre, exceptuando por este año la que se halla en plena restauración. Para que fueran cuatro, desde una de ellas se ha proclamado excepcionalmente por dos veces la festividad de San Pedro. Ha sido la cara que mira al Levante, la cara que da a la plaza de la Virgen de los Reyes, la que hace divisar frontalmente la calle Mateos Gago. Y al terminar los toques de las Lágrimas, las campanas de la Giralda han empezado a repicar, provocando en las calles próximas la llegada de mucha gente que ha irrumpido en un fuerte aplauso.

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