El alcalde de Plasencia y otros, la presidenta de la Diputación de Cáceres, la presidenta de la Asamblea de Extremadura y jefes de Policía y Guardia Civil, en la procesión de La Soledad

Después de que el viernes, la cofradía del Descendimiento tuviera que darse la vuelta apenas unos metros después de haber salido de Santo Domingo debido a la lluvia, el tiempo dio ayer una tregua en Plasencia y permitió desfilar a la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Sepulcro.

Impresionante el Cristo yacente, una talla del siglo XVI, en su urna barroca del XVII, cargada por 36 costaleros, algunos de ellos descalzos. A su salida de Santo Domingo, algo más tarde de lo previsto, recibió al Sepulcro el himno de España, tocado por la Agrupación Musical Sagrada Cena, que desfiló tras el paso.

Una amplia representación de la Guardia Civil participó en la procesión, además de agentes de la Policía Nacional y miembros de Protección Civil.

Con la Soledad, numerosas damas de riguroso negro y peineta, algunas de ellas menores de edad, para mantener viva la tradición. Y en último término, una representación de cada una de las cofradías de la Semana Santa placentina y numerosas autoridades, desde el obispo al alcalde, la presidenta de la Diputación de Cáceres y la presidenta de la Asamblea de Extremadura, así como otros alcaldes y representantes políticos y los máximos responsables de la Policía Nacional, Local y Guardia Civil.

El buen tiempo atrajo a los placentinos a la zona centro, donde hoy se podrá ver, desde las once, la última procesión de esta Semana Santa en Plasencia, el Encuentro, a cargo de la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Pasión.

Como es tradición, la madre y el hijo tomarán recorridos distintos para salir por San Esteban y la calle Zapatería y encontrarse en la plaza Mayor, donde serán recibidos por el resonar de las campanas del reloj del Abuelo Mayorga.

La banda del Santísimo Cristo del Humilladero, de Cáceres, pondrá el acompañamiento musical al Jesús de la Pasión y la banda Ciudad del Tormes hará lo propio con la Virgen.

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