El alcalde de Palencia pide apoyo a la patrona para crear empleo y generar inversiones durante la ofrenda a la Virgen de la Calle

Han transcurrido más de siete décadas desde que en 1947 el Papa Pío XII proclamó a la Virgen de la Calle patrona de la ciudad de Palencia, el mismo año en que se erigió su cofradía y poco antes de que el obispo la coronara canónicamente. Desde entonces, cada año, llueva, nieve o haga frío, son centenares los palentinos que el 2 de febrero honran a su patrona en la eucaristía y en una procesión que pasea a esta talla por el centro de la ciudad en el único día del año en el que abandona la hornacina que ocupa en la fachada de la iglesia de la Compañía. Y hoy, pese al frío y el viento, no fue menos, y ataviados con candelas (velas) y flores, mayores y pequeños quisieron acompañar a La Morenilla en su día grande que, por primera vez, no se celebra en la Catedral por obras, sino en su sede habitual, la iglesia de la Virgen de la Calle. Portada por cofrades de la Vera Cruz con su capa marrón de gala y arropada por numerosos grupos de danzas y las principales autoridades locales y provinciales, la Virgen lució como nunca con centenares de flores en el altar durante la misa que presidió el vicario de la Diócesis, Anastasio González, al encontrarse el obispo indispuesto.

Y el alcalde también renovó la tradición de realizar una ofrenda a la patrona de la ciudad que, cada vez con más frecuencia, cobra también un talante petitorio. Y las demandas de Alfonso Polanco este año giraron en torno a la necesidad de generar empleo para incendiar las inversiones y convertir a Palencia en una ciudad atractiva «Éste que afrontamos, Madre, es un año con retos y desafíos de ciudad que nos siguen impulsando para dar lo mejor de nosotros mismos. También, personalmente, como alcalde de todos los palentinos. Es necesario seguir incidiendo en la creación de empleo para todos y, en particular, para los jóvenes y para los ciudadanos con más edad y más dificultades. Es necesario seguir incidiendo en medidas de impulso social para cubrir siempre todas las necesidades, las que conocemos y las que puedan surgir. Es necesario seguir incidiendo en proyectos y medidas que mejoren la calidad de vida en la ciudad que hagan más cómodo y más atractivo a todos vivir e invertir en Palencia», indicó el alcalde durante la ofrenda a la patrona.

También su discurso sirvió como balance del último año previo a las elecciones, un año que según Polanco ha supuesto una apuesta decidida por quienes demandan más cuidados: los niños y los mayores. «Apostamos por facilitar el acceso a los servicios de ayuda a domicilio y teleasistencia a los mayores, contribuyendo a limitar la carga económica que les supone y alcanzando la gratuidad para quienes menos pensión perciben y viven solos. De igual modo, apostamos por contribuir al gran esfuerzo que puede suponer hoy traer hijos a la vida, con una ayuda a la natalidad dirigida a los palentinos que apuestan por su ciudad y quieren desarrollar en ella su proyecto de vida familiar», agregó.

El aspecto más emotivo de toda la ofrenda estuvo en el recuerdo que el alcalde dedicó al que fuera su primer teniente de alcalde, David Vázquez. «Este ha sido un año difícil, Madre. Muy difícil. En esta misma iglesia, hace escasos cinco meses, despedíamos ante ti a un gran compañero, que se marchó dejándonos sin palabras», agregó. Como contrapartida y como símbolo de esperanza, Polanco aludió al descenso del paro, que demuestra que cada vez son más los palentinos que encuentran aquí un puesto de trabajo.

La ofrenda fue el acto central de las celebraciones matinales en torno a la Virgen de la Calle. La pequeña talla de madera de la patrona es conocida popularmente como la Morenilla porque, según cuenta la tradición, fue tomada por un panadero como un madero más con el que encender su horno y, al resistirse a perecer en el fuego, provocó la ira del panadero, que la tiró a la calle.

La fiesta de la patrona invitó un año más a los palentinos a vestirse de gala. De gala es el traje de macemos municipales, pero también de gala es el traje regional de palentino y de palentina que visten muchos jóvenes, sin que falte la banda dorada que tan a gala lucen las mujeres. De gala también es la capa con la que se revisten los cofrades –de color marrón los de la Vera Cruz que llevan en andas a la Virgen de la Calle– pero también los múltiples amigos de la capa castellana. La misa fue cantada por la Coral Vaccea. Además, no faltaron los casi 200 cofrades que en los últimos dos años han reforzado la hermandad de la patrona, que apenas se había quedado con una veintena de socios. Las peñas, los maceros, los gigantones, los grupos de danzas y la Banda Municipal de Müsica arroparon a la Virgen durante una procesión en la que también la acompañaron centenares de fieles. Todo ello con el animoso volteo de las campanas de la Compañía, que fue el sonido de la jornada con el sistema que se puso en marcha hace dos años y que contiene unas manos automáticas.

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