El alcalde de Las Palmas (PSOE) preside la procesión de la Virgen del Carmen en un Buque de la Armada

El barrio de La Isleta se volvió a volcar en la procesión marítima. La imagen de Nuestra Señora del Carmen se paseó por la lámina de agua del recinto portuario a bordo del Buque de Acción Marítima ‘Meteoro’ de la Armada Española, no sin antes desfilar por las calles del barrio capitalino ante la atenta mirada de miles de devotos. Los costaleros cumplieron la misión de cargar a la Virgen hasta el muelle Primo de Rivera en este acto cuya principal novedad fue el cambio de horario, puesto que en anteriores ocasiones comenzaba a las seis de la tarde y en esta ocasión se adelantó a las 11 de la mañana.

El barrio capitalino de La Isleta volvió a disfrutar, un año más, de la tradicional procesión terrestre y marítima en honor a la Virgen del Carmen que volvió a sacar a miles de vecinos a la calle. En esta ocasión, la principal novedad fue el cambio de horario: cuando la costumbre había sido que la cita diese comienzo a las 18.00 horas, este año se adelantó con el fin de que el regreso de la imagen al templo no se produjese tan tarde, al igual que el desembarque. Una decisión que no ha dejado indiferente a casi nadie y que creó polémica entre los presentes, sobre todo cuando uno de los devotos que se encontraba entre el público tuvo que ser atendido por una ambulancia tras sufrir un golpe de calor.

«Esto pasa por hacerlo a estas horas; tienen que tener en cuenta que estamos en pleno julio y hace mucho calor, y lo sufre la gente y especialmente los costaleros», opina la isletera Janire Bravo, quien además reconoce que «también por tradición prefiero que la procesión sea por la tarde», entre otras cosas porque «la Virgen luce más de noche, cuando la están trayendo de vuelta».

Por su parte, Ana Pérez, también vecina del barrio capitalino, piensa justamente lo contrario: «Me parece bastante mejor así, porque de este modo empieza la procesión antes y el regreso no es tan tarde; yo creo que se disfruta más con el cambio», valora.

Eduardo Morán, uno de los costaleros participantes en la comitiva de ayer, sin embargo, considera que «lo importante es la devoción, que es lo que realmente hay que tener en cuenta aquí». «Personalmente me da igual si es por la tarde o al mediodía, le veo cosas buenas y cosas malas a ambas alternativas», añade.

Tanto Morán como el resto de cargadores sacaron a la Virgen de la Iglesia del Carmen en torno a las 11 de la mañana. El recorrido se realizó por las calles Benartemi, Juan Rejón y la plaza de Belén María, hasta llegar al muelle Primo de Rivera del Puerto de La Luz.

Por el trayecto, presidido por el alcalde de la ciudad, Augusto Hidalgo, no fueron pocas las personas incapaces de contener la emoción ante el paso de la patrona. Entre ellas, Loli Martín, quien admite que «siempre que la veo suelto alguna lágrima, no puedo evitarlo, es nuestra Virgen y me encanta verla desfilar por La Isleta».

Las mencionadas calles del barrio se llenaron de devotos, muchos de ellos ataviados con sus mejores ropas, que continuaron acompañando a la Virgen hasta el Primo de Rivera. Muchos, además, apremiaron el paso para adelantar al desfile y poder hacerse con un hueco en primera línea de atraque, desde el que poder presenciar la partida de la imagen en su breve paseo en el mar.

Al ritmo de la música, la comitiva avanzó, ante la atenta mirada y acompañamiento de los fieles, hasta llegar al dique, en el recinto portuario. Una vez allí, alrededor de la una de la tarde, comenzaron los preparativos para embarcar a la imagen en el Buque de Acción Marítima Meteoro de la Armada Española.

Los portadores salieron bajo el manto con cara de evidente esfuerzo para, a continuación, sacar a la Virgen de su trono y prepararla para subirla a bordo de la flamante embarcación. Se vivieron momentos de especial nerviosismo entre el público mientras, entre varios costaleros trasladaron a la patrona a través de la estrecha pasarela que unía el muelle con el barco para ponerla en la cubierta. Algunos de los presentes aliviaban la tensión mientras los portadores llevaban a cabo la gesta: «¡Viva la Virgen del Carmen!», se atrevió a gritar un vecino. «¡Viva!», respondió el público. «¡Viva nuestra santa patrona!», añadía el mismo. «¡Viva!», volvían a contestarle los presentes.

A bordo del buque, en popa y bien visible, permaneció la Virgen durante el pequeño viaje en el mar que finalmente pudo arrancar pasadas las 13.30 horas. Así, el Meteoro abandonó el dique escoltado por una treintena de embarcaciones de mediano y pequeño tamaño que dieron fe de que la devoción por la patrona no se detuvo en tierra, acompañándola en su travesía, mientras buena parte del público se retiraba del Puerto, de vuelta a sus hogares.

Ya por la tarde, tras el desembarque, el camino de regreso de la imagen a la iglesia se cumplió, igualmente, con el debido arrope a la patrona, en una procesión quizás no tan multitudinaria, pero que cumplió con las expectativas y demostró que la Virgen del Carmen sigue detentando un importante poder de convocatoria, en especial entre los vecinos de La Isleta, si bien no exclusivamente.

Julio Sosa, natural de Tejeda pero afincado desde hace años en Santa Brígida, no se pierde esta cita desde hace años: «Es verdad que representa sobre todo a los vecinos de La Isleta, pero esta procesión creo que es especial, porque tiene un recorrido por tierra y otro por mar, y por tanto suele gustar a mucha otra gente, entre los que me incluyo», asegura. «Más allá de eso está la devoción que cada uno tenga por la Virgen del Carmen, y eso también hay que respetarlo, se venga del barrio que se venga», añade Sosa, que además confiesa que el momento del acto que más le gusta es «justo el instante en el que la están subiendo a bordo del buque; es muy emocionante».

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