El alcalde de Burgos, en nombre de la ciudad, hace una ofrenda a la patrona de la diócesis el día de la Asunción de la Virgen

De manos del alcalde accidental, Jorge Berzosa, los burgaleses han renovado este 15 de agosto su devoción a Santa María La Mayor, patrona de la Diócesis de Burgos. Como manda la tradición, en la festividad de la Asunción de Nuestra Señora, Berzosa ha realizado la ofrenda de la ciudad a la Virgen, durante la solemne eucaristía presidida por el arzobispo, Fidel Herráez, en la Catedral. Se ha recordado el “honor” que supone para los burgaleses contar con María como patrona y se le ha pedido ayuda para superar retos presentes y futuros de la vida política y social.

Berzosa ha reclamando su apoyo para que la recuperación económica acabe de asentarse, pues la crisis sigue “aferrándose” a los más débiles de la sociedad, y también le ha recordado la importancia de contar con un empleo estable para que las familias puedan ser “dueñas de su futuro”. El alcalde accidental ha tenido un recuerdo para las personas mayores, los enfermos y los desvalidos, para los que ha pedido una protección especial pues son el apoyo afectivo y el económico presente de las familias, pero también el “sedimento” para el futuro.

Acabar con la “lacra insoportable” de la violencia de género, “que nos denigra a todos como seres humanos”, ha sido otra de las peticiones realizadas en esta mañana de domingo, en la que los niños y los jóvenes también han estado presentes en las palabras de Berzosa. En nombre de la corporación municipal (pues ha sido su único representante) el regidor en funciones ha solicitado de la Virgen su amparo para un gobierno limpio y transparente; que comprenda los errores, que son muchos, ha reconocido, aunque insistiendo en que tratarán de convertirlos en más aciertos.

Un destino compartido

La tradición católica celebra este 15 de agosto la asunción de María al cielo, en cuerpo y alma. La Virgen “está en la gloria del hijo engendrado”, ha recordado el arzobispo de Burgos, fue asumida por Dios tras asumir libremente su proyecto para el hombre, encarnado en Cristo. Como madre de la iglesia y de todos los creyentes fue la primera en resucitar. María es “figura y primicia de la iglesia que un día será santificada”, ha insistido Fidel Herráez, y los fieles “están llamados a compartir el mismo destino” que la Virgen, a resucitar y ascender a los cielos.

Para ello, los creyentes deberán hacer como hizo María y aceptar el proyecto de Dios. No se trata de afrontar “grandes proyectos”, ha puntualizado, sino de proyectos personales en el día a día, en la familia, el trabajo o la sociedad, pues más allá de la comunidad diocesana “cada uno es hijo único e irrepetible” del Señor y necesita cultivar su aceptación particular al proyecto de Dios. La gloria de María comenzó con el sí a Dios, y “lo acontecido a la Virgen, acontecerá a cada uno de los fieles”.

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