El Alcalde de Benidorm y la Armada en la procesión de la virgen del Sufragio

El día grande de las Fiestas Mayores Patronales de Benidorm congregó ayer a miles de devotos para conmemorar la jornada dedicada a la Virgen del Sufragio, patrona y alcaldesa perpetua del municipio, y cuyo año es especial por el 275 aniversario de su hallazgo. El programa de actos destacaba por su marcado carácter religioso, con la celebración de la misa mayor, la procesión y el tradicional canto de las «copletes». Pero también hubo tiempo para la parte más lúdica y recreativa, con el clásico desayuno en la Casa del Fester, la suelta de vaquillas por la mañana, la mascletà del mediodía y los juegos infantiles en la plaza del Ayuntamiento. Además, este año por primera vez tuvo lugar un «tardeo» organizado por la Comisión de Fiestas.

A las 14 horas se disparó la «supermascletà» en la plaza de la Hispanidad. Horas en las que las calles empezaban a coger olor al tradicional puchero con pelotas que los peñistas comieron en sus locales festeros.

La emoción y devoción por la Mare de Déu se dejó sentir en el centro de la ciudad con la procesión en honor a la Virgen del Sufragio, que duró menos de dos horas, y cuyo inicio estuvo en la calle Mayor, para recalar en la plaza de San Jaime.

La imagen de la Virgen portada a hombros de sus marineros lució por primera vez por sus calles el nuevo manto, confeccionado a partir de donativos realizados por los vecinos de Benidorm y elaborado en un taller de Guardamar.

Este año la procesión la inició la banda Banda Cometas y Tambores de la Virgen del Sufragio. Tras ellos, a bastante distancia para que se les oyera, la colla de la xirimita y el tabalet, seguida de los mayorales de honor, las mujeres vestidas de «manolas», la imagen de San Jaime, patrón de Benidorm, los abanderados Maria José y Vicente Balaguer Puchades, las reinas de las Fiestas con su corte de honor, las Camareres de la Mare de Déu, y ésta, a hombros de los marineros y escoltada por una dotación de la patrullera «Toralla», de la Armada Española, que acudió a la procesión con motivo del 275 Aniversario. Cerró el paso la comitiva de autoridades locales, encabezada por el alcalde, Toni Pérez. La música corrió también a cargo de las agrupaciones de Benidorm, La Nova, L’Illa y la Unión Musical.

Al finalizar el recorrido, tuvo lugar la tradicional Estampeta en la plaza de San Jaime, para dar paso a un merecido descanso y tiempo para la cena. A las 23 horas, damas, vecinos y devotos cantaron las «copletes» a la Mare de Déu, acompañados por la xirimita y el tabalet. Como broche final, la magia de la pirotecnia se abrió paso con un castillo de fuegos artificiales especial en la plaza del Castelar.

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