El acusado de matar a su primo a puñaladas en Almería dice que se lo pidió Dios

El detenido, de 33 años, habría asaltado a su familiar asestándole hasta 22 puñaladas con una navaja comprada horas antes

J.A.S., de 33 años acusado de matar de 22 puñaladas en una gasolinera de El Ejido (Almería), ha mantenido, en la sesión de la vista oral celebrada hoy en la Audiencia Provincial, que lo hizo bajo los efectos de una intoxicación crónica por cannabis así como porque se lo había dicho Dios.

Esa ha sido la versión esgrimida por la defensa ante el jurado frente a las mantenidas por el Ministerio Público y la acusación particular, que acusan al procesado de un delito de asesinato por la "alevosía y ensañamiento" con la que actuó durante el ataque a su familiar, mientras que el letrado del acusado ha asegurado que se trata de un homicidio porque no existen dichas agravantes.

Según el fiscal, todas las pruebas practicadas dejan clara la "culpabilidad del sujeto" y que no sólo mató a su primo sino que era una "decisión planeada previamente" como demuestra que adquiriese una navaja horas antes cuando ningún conocido lo había visto antes con un arma. La Fiscalía ha mantenido asimismo que el acusado fingió una dolencia estomacal para que su mujer llamase a este primo "y no a cualquier otro familiar de los que viven en el barrio" a las tres de la mañana para que lo llevase al médico y atacarlo entonces en el interior del vehículo.

Un «plan preconcebido»

El fiscal ha asegurado que la agresión fue "rápida, sorpresiva y fulgurante" de forma que acuchilló a su familiar en la zona orbital, cuello, cabeza y brazos con la finalidad de "causar un sufrimiento innecesario y gratuito" para "aumentar el dolor que padecía". La acusación particular ha incidido en estas argumentaciones del fiscal sobre el "plan preconcebido" del acusado y ha señalado evidencias como el cambio de ropa que llevó a cabo J.A.S. entre la muerte de su primo y el momento en el que se entregó.

La defensa ha asegurado por su parte que no existió ni alevosía ni ensañamiento, que la víctima tuvo la oportunidad de defenderse y que el agresor se encontraba bajo los efectos de una intoxicación crónica por cannabis, que sufría alucinaciones y tenía ideas delirantes.

Argumentos que no han sido aceptados por ambas acusaciones, que han dicho que no existen informes psicológicos que acrediten esto, más allá de dos entrevistas realizadas por un "dentista" seis meses después de los hechos. Los forenses han asegurado además que podría "haber intentado defenderse pero no habría sido posible" y han incidido en la gravedad de la mayor parte de las heridas sufridas por la víctima, que además "fue sujetado fuertemente por la cabeza".

Hasta 22 puñaladas

Según el relato del fiscal, el 24 de agosto de 2013 el acusado pidió de madrugada a su mujer que avisase a este primo para que lo llevase a un centro de salud porque tenía dolores en el estómago. Los tres se fueron en el coche de camino a dicho centro, pararon en una gasolinera de Santa María del Águila, en El Ejido, y en el cruce de acceso el acusado habría asaltado a su familiar, asestándole hasta 22 puñaladas con una navaja comprada horas antes.

La mujer del acusado, al ver lo que ocurría, escapó del vehículo y solicitó ayuda en la gasolinera mientras su marido huía hasta el paraje del Pozo de la Tía Manolica, en el que abandonó el coche con los restos mortales de su primo dentro. Más tarde, el arma fue recuperada junto a una camiseta junto a un invernadero.

El Ejdio

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